Hace cinco años, la industria musical se enfrentaba a un panorama sombrío. Las discográficas no encontraban un modelo de negocio viable en la era digital y sufrían la caída en picada de las ventas de música en formato físico, los efectos de la piratería y la recesión económica. Hoy, el panorama es totalmente distinto gracias al streaming, que ha emergido como la tabla de salvación de esta industria.

El streaming de música, que cumple ahora diez años, ha cambiado completamente los hábitos de consumo y ha democratizado el acceso a la música. Millones de usuarios de todo el mundo ya no se plantean comprar discos, descargar canciones o incluso piratearlas y se decantan por utilizar plataformas como Spotify o Apple Music, que atesoran en la nube catálogos de millones de canciones.

Las cifras de negocio demuestran que no hay marcha atrás. Un informe de PwC señala que este año, por primera vez, los ingresos por streaming superarán a los obtenidos por la venta de música en soportes físicos. Según PwC, el streaming de música crecerá un 37% hasta 9,100 millones de dólares, mientras que las ventas de CD y vinilos caerán un 10% hasta 7,700 millones de dólares.

De hecho, la industria discográfica registró en 2016 su mejor año desde 2009 gracias al boom del streaming. El año pasado, el sector facturó 15,700 millones de dólares, un 5.9% más, el mayor crecimiento desde 1997, según el informe Global Music Report de Ifpi, la patronal del sector. Tras haber perdido un 40% de negocio en una quincena, la consolidación del streaming el año pasado creció un 60.4%, el mayor incremento en ocho años ha permitido cerrar dos años consecutivos en positivo. Los años dorados -en 1999 se movían 23,800 millones de dólares- quedan muy lejanos, pero parece que lo peor quedó atrás.

Las cuentas de resultados de las discográficas recogen ya el impacto positivo derivado del hecho de que 112 millones de suscriptores de servicios de pago -la cifra se eleva a 212 millones si se contabiliza a los consumidores de servicios gratuitos financiados con publicidad- escuchen cada día miles de millones de canciones en streaming.

Las mismas discográficas que eran reticentes inicialmente a plataformas como Spotify saben ahora que no pueden vivir sin el negocio que generan estos servicios, puesto que las descargas caen en picado.

Discográficas

Por ejemplo, Universal Music logró el año pasado un crecimiento de sus ingresos del 3%, hasta 5,570 millones de dólares, gracias al incremento del 58% de los ingresos por streaming que suponen ya un 35% de la facturación, frente al 29% de los formatos físicos y el 18% de las descargas. Un año antes, las ventas de CD y vinilos eran la principal fuente de ingresos .

El caso de Universal no es único. Warner Music asegura que el año pasado cerró su mejor ejercicio de los últimos ocho años. La compañía facturó 3,250 millones de dólares, de los que 1,000 millones eran ingresos derivados del streaming, más del doble de los que generan las descargas y una cifra 100 millones superior a la de las ventas en formato físico.

En cifras

  • A nivel mundial, el 'streaming' de música generó unos ingresos para la industria de 6,011 millones de euros en 2016, frente a los 3,150 millones de las descargas, según PwC.
  • El año pasado, el 'streaming' de música creció un 60.4%, el mayor crecimiento en los últimos ocho años, según el informe anual de Ifpi, la patronal del sector.
  • PwC estima que el 'streaming' de música generará 15,426 millones de euros de ingresos en 2021, mientras que las descargas decrecerán hasta los 1,079 millones de euros.
  • Ifpi estima que en todo el mundo hay más de 212 millones de personas que utilizan servicios de música en 'streaming'. Los suscriptores de pago ascienden a 112 millones de clientes.
  • La industria discográfica ha cerrado su mejor año desde 1997. En total, facturó 15,700 millones de dólares, lo que supone un crecimiento que roza el 6%, según Ifpi.

Lo cierto es que si poco hablábamos de cómo el streaming arrinconaba a las descargas, ahora no es descabellado pensar que en pocos años pueda llegar a desaparecer esta forma de consumir música que popularizó iTunes. "Nos encontramos ante un cambio rápido de paradigma. A nivel mundial la transición ha sido muy rápida, impulsada por la penetración de dispositivos y la mejora de las redes de banda ancha móvil", apunta Patricia Manca, socia del grupo de Tecnología, Telecomunicaciones, Entretenimiento y Medios de PwC.

Pérdidas

Según el informe de Ifpi, los ingresos por descargas en plataformas tipo iTunes cayeron un 20,.% el año pasado. El streaming supone ya la mayoría (concretamente, el 59%) del negocio musical digital.

A pesar de que la industria reconoce que no puede vivir sin el streaming, las relaciones con estas plataformas siguen siendo tensas. Las discográficas tienen un gran poder negociador para apretar las tuercas a compañías como Spotify. No en vano, Universal, Warner y Sony acaparan el 80% de toda la música grabada. "Las discográficas buscan maximizar los ingresos de los royalties, lo que exige un mayor esfuerzo a las plataformas", dice Manca.

El caso de Spotify es paradigmático. La compañía sigue en pérdidas no sólo por sus gastos de expansión, sino también por los altos royalties que paga a los sellos discográficos. Su previsible salida a Bolsa le obliga a renegociar a la baja estos acuerdos . A cambio, las discográficas le exigen medidas para impulsar su servicio de pago en detrimento de la plataforma gratuita financiada con publicidad.

Spotify ya ha hecho público este año un acuerdo de licencias con Universal y, según asegura Financial Times, ha cerrado otro con Sony, que también rebajaría los derechos de autor que cobra a cambio de que impulse el servicio premium.

"Es un sector altamente competitivo, donde la rentabilidad es difícil de conseguir. Para los gigantes tecnológicos no es un problema, pero no sí lo es para las plataformas independientes", dice Patricia Manca, socia de PwC, quien cree que estos servicios podrían buscar alianzas con operadoras.

¿Cómo se reparte el negocio del 'streaming?

En 2014, la cantante Taylor Swift retiró su música de Spotify porque consideraba que la plataforma malpaga a los artistas. Sin embargo, el avance del streaming ha obligado a Swift a volver a llevar su catálogo al servicio sueco. Pero, ¿Cómo se reparten los ingresos del'streaming? Según cálculos de Manatt, Phelps & Phillips, el 30% de los ingresos son para la plataforma, el 60% para los propietarios de los derechos y el 10% para los a los editores y autores.

Se estima que los propietarios de contenido obtienen alrededor de 1,000 dólares por cada millón de reproducciones en YouTube, y 4,000 dólares por las mismas reproducciones en Spotify. Los servicios basados en contenidos generados por usuarios, como YouTube, poseen el mayor número de consumidores de música a la carta del mundo. Sin embargo, argumentan que no necesitan licencia para la música o las adquieren a tarifas bajas, según Ifpi. "Se amparan en la legislación de puertos seguros para eximir su responsabilidad legal respecto a infracciones en derechos de autor de los usuarios de la plataforma", denuncia la patronal.

Spotify saca ventaja a Apple Music

Spotify es el mayor servicio de streaming del mundo. La plataforma sueca anunció en junio que cuenta ya con 140 millones de usuarios, un 40% más que hace un año. En marzo, comunicó que había alcanzado 50 millones de suscriptores de su servicio de pago. Las cifras constatan cómo Spotify ha sido capaz de hacer frente a la llegada de un competidor como Apple, que hace tiempo que no actualiza las cifras de suscriptores. En diciembre, aseguraba tener 20 millones de usuarios. A diferencia de Spotify, que ofrece un servicio gratuito financiado con publicidad, Apple Music es de pago (hay tres meses de prueba). Apple está impulsando su canal de 'streaming' añadiendo también contenido audiovisual. Recientemente, ha fichado a dos altos directivos de Sony para impulsar su oferta de televisión en Apple Music.

erp