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ADN: La respuesta al misterio de Rosa Luxemburgo

El secreto tras el cadáver de la legendaria líder comunista podría aclararse con un cabello de su sobrina-nieta.

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Berlín.- El misterio en torno a si el cadáver hallado en los depósitos de la clínica universitaria La Charité es realmente el de la legendaria líder comunista Rosa Luxemburgo podría develarse en breve, gracias a la aparición de una sobrina-nieta.

Según informaciones del dominical "Bild am Sonntag", Irene Borde de 79 años y nieta de un hermano de Luxemburgo, ha enviado una prueba de su cabello al director del departamento de patología de La Charité, Michael Tsokos, quien halló el cuerpo de la antigua dirigente revolucionaria.

Borde vive en Israel, hacia donde emigró en 1973 desde la Unión Soviética, donde se había criado.

"Por favor, aclaren el caso cuanto antes para que pueda volver a dormir bien y acaben los rumores", señala Borde en una entrevista con el citado dominical.

Tsokos, en cambio, frena, en declaraciones al mismo rotativo, las expectativas de que el mechón de cabello pueda servir de prueba definitiva.

"En caso de que logremos aislar el ADN de una sobrina-nieta y de su presunta tía-abuela, el porcentaje de probabilidad de que exista un parentesco es sólo del 60 al 70%", advierte el patólogo.

Noventa años después del asesinato de Luxemburgo a manos de los denominados "Freikorps" (Cuerpos Libres) -mercenarios de derechas del ejército durante la revolución de 1919- Tsokos puso hace unos meses en entredicho la teoría de que el cadáver enterrado en la tumba de Berlín, hasta hoy lugar de peregrinación de la izquierda, fuera el de Luxemburgo.

El cuerpo de la líder comunista había sido arrojado al Landwehrkanal y posteriormente enterrado, previa autopsia, en el cementerio de Friedrichsfelde en Berlín.

Sin embargo, en aquella autopsia habían aparecido muchos detalles que hicieron sospechar que el cadáver en cuestión no era el de Rosa Luxemburgo.

La ideóloga marxista padecía una luxación congénita de cadera, que hizo que tuviera una pierna más larga que la otra.

Los médicos que practicaron la autopsia en 1919, que también pertenecían al departamento de medicina forense de la Charité, constataron ya entonces que el cadáver identificado como el de Rosa Luxemburgo no presentaba una luxación de cadera ni una desproporción en el tamaño de las dos piernas.

Además, en la cabeza tampoco fue posible encontrar las huellas de los golpes de culata ni el agujero del disparo con el que soldados le dieron muerte porque el cadáver encontrado en los depósitos de La Charité está descabezado y le faltan también parte de las extremidades, lo que dificulta su identificación.

Vrag/doch

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