La entrada de nuevos jugadores en los últimos años no ha movido mucho el mapa del sistema bancario mexicano. Hoy operan en el país 46 entidades de este tipo, pero el mercado está dominado por siete (BBVA Bancomer, Santander, Banamex, Banorte, HSBC, Scotiabank e Inbursa), mismos que concentran 79% de los activos totales.

De acuerdo con información de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), a mayo pasado, después del llamado G-7, están otros nueve bancos medianos que suman casi 14% de los activos; y los 30 restantes conforman apenas 7.4% de los activos totales.

Entre estos 30 bancos, hay muchos de los llamados pequeños y que son relativamente nuevos, dado que han sido autorizados para operar como tal en los últimos cuatro años. Algunos de éstos son: Banco Inmobiliario Mexicano, Bankaool, Bancrea, Dondé y Finterra, por mencionar sólo algunos.

Esta treintena de bancos tiene también apenas 5.5% de la cartera total del sector y 6.4% de la captación. En contraparte, el G-7 concentra 84% de la cartera y 81% de la captación.

Además, alrededor de un tercio de esos 30 bancos tiene o ha tenido pérdidas en sus resultados netos; mientras que los siete más grandes concentraron 84% de las ganancias que a mayo pasado, según la CNBV, ascendieron a 38,400 millones de pesos.

Sí hay competencia

Jorge Sánchez Tello, economista de la Fundación de Estudios Financieros, reconoce que existe cierta concentración en el sector bancario mexicano, pero aclara que ello no implica que no haya competencia, e incluso afirma que es uno de los sectores de la economía donde mayor competencia existe.

El índice de concentración Herfindahl-Hirschman se ha mantenido para el sector bancario mexicano en alrededor de 1,500 puntos, siempre por debajo del nivel de referencia de 2,000 puntos, que es el límite que se utiliza como criterio en la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) para aprobar concentraciones sectoriales y con ello evitar prácticas monopólicas , precisa.

En este sentido, puntualiza que a pesar de esta concentración en siete bancos, es de los pocos sectores en la economía que tienen una importante competencia. En telecomunicaciones sigue existiendo un proveedor importante en telefonía fija; en telefonía celular son sólo tres las que realmente compiten. Entonces tenemos un sistema bancario competitivo .

El especialista confía en que, empero, dado que cada vez han entrado más jugadores al mercado, la concentración en siete entidades tenderá a ir a la baja en los próximos años.

Incluso en el 2016 el sistema bancario mexicano podría cerrar con 50 instituciones en operación, dado que ya están autorizadas otras cuatro y sólo falta que cumplan con ciertos requisitos para iniciar de manera formal.

Aunque los integrantes del llamado G-7 tienen una cartera diversificada, otros son especializados en nichos específicos como el agro, pymes o consumo.

eduardo.juarez@eleconomista.mx