Tiene que pasar más de una década de inflación baja para decir que se ha logrado una estabilidad de precios. Sólo así se puede suponer que están dadas las condiciones para un crecimiento mayor,  generador de empleo, afirmó Jacob A. Frenkel, presidente de JPMorgan Chase International y exconsejero económico del Fondo Monetario Internacional (FMI).

De visita en el país para participar en el Seminario sobre el 25 Aniversario de Autonomía del Banco de México, donde se dieron cita los cuatro gobernadores que ha tenido, Frenkel hizo un llamado a “no declarar victoria de manera temprana en la tarea de buscar la estabilidad de los precios”. Y pidió proteger la autonomía del instituto central, que aseguró es un factor clave para conseguir y preservar esa estabilidad.

El experto en política monetaria explicó que el banco central es creación  del sistema político y, si su sistema político se vuelve en contra, y busca la destrucción de la autonomía del banco central, está atacando la institucionalidad y la posibilidad de mejorar las condiciones de vida de la gente. “No es un tema de personalidad, sino de configuración institucional”, sostuvo.

En el mismo seminario, participó el exvicepresidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Stanley Fischer, quien estuvo en el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por su sigla en inglés) con Janet Yellen, la única banquera central mujer que ha tenido aquel país. El banquero central habló sobre la sana distancia que debe mantenerse entre los institutos monetarios y los intereses políticos.

El Ejecutivo que no sabe

Fischer es maestro de banqueros centrales. Nada más, cuando fue profesor en el MIT, tuvo entre sus alumnos a  Mario Draghi y a Ben Bernanke.

En su ponencia, sostuvo que un banco central debe ser independiente del gobierno y que es pertinente que se mantengan al margen de las observaciones que pueda hacer el Ejecutivo sobre el actuar del instituto central.

Explicó que el Ejecutivo suele tener poco conocimiento sobre el manejo de la política monetaria, y recordó su paso por el FOMC, entre el 2014 y el 2017, periodo donde le tocó lidiar a la Fed con las “intromisiones sin precedentes del Ejecutivo”.

Por ley (en Estados Unidos), el Ejecutivo no debería inmiscuirse en las decisiones de política monetaria. Sin embargo, ustedes han visto que todos los días hay una intromisión en Estados Unidos, intentando dar órdenes al banco central. Hay periodos en que, si no  habla hoy, al siguiente día lo hace con más fuerza”.

Comentó: “Si el presidente entiende poco de política monetaria y lo que hace un banco central, sus órdenes al respecto suelen estar equivocadas”. 

Entonces, la opción es no seguir sus instrucciones y dejar claro que “el banco central no es su mascota”.

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