Tener un buen perfil de la deuda externa tomó muchos años, en los que sin una estabilidad macroeconómica y un entorno de democracia no hubiera sido posible, afirma Gustavo del Ángel, autor del libro El crédito público en la historia hacendaria de México. En entrevista, dice que el país que emite bonos a 100 años, como lo hizo México, ya está del otro lado.

Actualmente, tenemos deuda manejable y en niveles mínimos con respecto al PIB que no se veían desde el Porfiriato. Pero a diferencia de ese periodo autoritario, hoy gozamos de una democracia, alternancia en el poder y un proceso de rendición de cuentas.

El libro contiene en una primer parte una investigación sobre la deuda del gobierno desde el siglo XIX, a cargo del historiador, y otra en donde se presentan los testimonios de los que fueron directores de Crédito Público en la Secretaría de Hacienda, como José Ángel Gurría, Oscar Levín, Jesús Silva-Herzog y Carlos Sales entre otros.

El libro fue editado por la Secretaría de Hacienda y será presentado mañana jueves.

¿Cuál es la motivación del libro?

La motivación del libro es presentar los orígenes de México como nación, el problema del crédito público que siempre aquejó a la economía mexicana. En particular, el problema de la deuda externa. Hubo periodos en la historia de México en los cuales, gracias al ordenamiento de las finanzas públicas y de la relación del gobierno con los mercados financieros tanto locales como internacionales, se logró llegar a un punto que dejó de ser un problema, pero fueron dos momentos casi únicos. Uno fue en el Porfiriato y duró hasta la Revolución y el otro fue después de 1942 hasta 1970.

¿Por qué fue la deuda un dolor de cabeza?

El crédito público siempre representó un reto para la economía mexicana. Los años 70 y principios de los 80 representaron un alto endeudamiento que generó problemas hasta 1990 con la deuda externa, que fue un problema para México al igual que para otros países de América Latina. Después de la crisis de 1995, la gran crisis de México con Salinas y principios de Zedillo, el gobierno inició una estrategia muy activa para administrar mucho mejor sus pasivos. La resolución del problema de la deuda externa fue el 28 de marzo de 1990 con el Plan Brady; sin embargo, después de eso, si bien ya se había resuelto el problema de la deuda como una carga para la economía, la estrategia para financiar al gobierno aún era débil. Los resultados se empiezan a ver en el sexenio de Fox y más ahora en el de Calderón.

¿Por qué es importante conocer la historia de la deuda en México?

Se buscaba tener un libro para darle su justa dimensión a este proceso, no solamente hablando lo que pasó en los 80 o 90, sino un libro de un resultado bueno que se han dado en pocas ocasiones en la historia. Por eso es importante. Es consecuencia de una serie de encadenamientos para entender el porqué México se endeudó tanto, para entender todo el vía crucis de la deuda externa, entender por qué se llegó a la solución del Plan Brady. Eso da pie a otra situación, que es lo que sucedió con Zedillo.

El libro está escrito para que lo pueda leer el público en general, pero al mismo tiempo está muy bien documentado para que quien lo lea, si quiere profundizar en el tema, pueda ir a otras fuentes.

¿El puesto de Director de Crédito Público debe ser político o técnico?

El responsable de crédito público es el operador financiero del gobierno federal, en ese sentido es importante. En el libro se ve que todos los responsables de esta área han tenido puestos muy altos porque, al final de cuentas, es la persona que opera el financiamiento del gobierno federal. Además tienen la obligación de vigilar el endeudamiento del sector público en su conjunto. Lo que es importante es que todos, desde 1970, cuando era Jesús Silva Herzog Flores, han tenido un perfil técnico y eran muy jóvenes. Eso ha sido una constante en la historia. Para ese puesto se necesita entender a los mercados financieros, cómo financiar al gobierno es un nivel de detalle. Uno que fue muy bueno fue el actual subsecretario de Hacienda, Gerardo Rodríguez. Ha sido uno de los operadores destacados y que más ha aportado.

leonor.flores@eleconomista.mx