En el sector asegurador, el avance hacia regulaciones basadas en riesgos —como Solvencia II— puede estimular el crecimiento de la oferta de productos y, como resultado, un aumento de la participación del seguro en la economía.

De acuerdo con un estudio realizado por Fundación Mapfre, en los últimos años —sobre todo tras la crisis financiera del 2008— se ha visto una convergencia en el mercado asegurador, a nivel mundial, al avanzar hacia regulaciones basadas en riesgo, como Solvencia II, que actualmente se aplica en Europa y países de América Latina, como México y Brasil.

Destacó que la importancia de que existan regulaciones basadas en riesgo es porque los seguros proveen, como parte del sistema financiero, estabilidad y continuidad al proceso económico frente a desastres naturales y ayudan a que la economía normalice su operación en periodos breves. Además de que son importantes inversionistas a nivel institucional, colaborando en el proceso de ahorro e inversión en los países.

“(Con regulaciones basadas en riesgo) el sector asegurador podría tener una mayor participación en la economía en la medida en que permite una más eficiente asignación del capital, y crea incentivos para una gestión más profesional de las entidades aseguradoras basada en consideraciones y parámetros de naturaleza técnica”, indicó el estudio “Regímenes de regulación de solvencia en seguros”.

No obstante, para poder obtener buenos resultados, Mapfre precisó que la implementación de este marco regulatorio debe ser de forma gradual y de manera paralela al desarrollo de las capacidades técnicas tanto de la industria como de quienes regulan, así como la creación de la infraestructura de mercado necesaria.

“De lo contrario, el avance regulatorio —que enfrentaría dificultades para su apropiado cumplimiento— podría derivar en consecuencias no deseadas, tales como el establecimiento de barreras de entrada para determinadas líneas de negocio, o en una asignación ineficiente de los recursos, lo que en última instancia impactaría negativamente en los niveles de penetración de los respectivos mercados aseguradores”, explicó.

El marco regulatorio de Solvencia II se aplicó por primera vez en Europa tras la crisis mundial del 2008. Con este modelo se empezó a revisar que la industria aseguradora tuviera el suficiente capital para enfrentar diversos escenarios adversos, a través de requerimientos de capital y estándares de administración de riesgos.

De esta manera, se busca reducir la probabilidad de insolvencia de las aseguradoras y reaseguradoras, además de reducir las posibilidades de pérdidas para los consumidores, así como problemas en la operación del mercado de seguros.

En México, siguiendo los pasos de Europa, en el 2013 se implementó la nueva Ley de Instituciones de Seguros y Fianzas, en donde se introduce un modelo tipo Solvencia II. De esta manera, al cierre del 2016 México fue el primer país de América Latina que implementó, de manera integral, los estándares incorporados en los tres pilares que constituyen Solvencia II.

Dichos pilares tienen que ver con el requerimiento de capital, con un nivel de confianza de 99.5% y que considere todos los riesgos; el establecimiento de un gobierno corporativo, y disciplina de mercado.