Los mexicanos que viven y trabajan en el exterior enviaron a sus hogares en el país remesas por 2,387 millones de dólares. Este es el mayor ingreso por esta vía, captado en un segundo mes del año, desde que inició el Banco de México el registro.

Este flujo resultó 6.4% superior al que recibieron las familias mexicanas por este concepto en el mismo mes del año pasado; sin embargo, muestra una desaceleración, la segunda consecutiva, respecto de los registros de diciembre. Comportamiento que es explicado por la alta base de comparación, pues en el último mes del año los trabajadores que envían remesas suelen incrementar el monto de los envíos, consignan analistas de Banorte Ixe y Goldman Sachs.

No obstante, también podría estar arrojando el impacto del menor dinamismo de Estados Unidos, destacó Juan Carlos Alderete, economista senior de Banorte Ixe, aunque matiza que este efecto podría ser contrarrestado por la retórica antiinmigrante que mantiene Estados Unidos, el origen de las remesas.

La información del banco central evidencia que durante febrero, 1.4 millones de hogares mexicanos con familiares trabajando en otros países recibieron una remesa promedio de 312 dólares.

En este dato se observa la tercera moderación mensual consecutiva en el envío captado por cada familia, pues en diciembre ingresaron en promedio 319 dólares, mientras que en noviembre el giro promedio fue de 342 dólares.

Por su parte, estrategas de banco BX+ destacaron que el flujo de remesas, en un contexto doméstico de inflación moderada, podría continuar dando soporte al gasto en los hogares de México.

El economista para América Latina en Goldman Sachs, Alberto Ramos, ha explicado que el flujo de remesas se ha mantenido como uno de los pilares del consumo doméstico y de la cuenta corriente. Y ha consignado que particularmente apuntala al gasto de las familias de bajos ingresos que tienen mayor propensión a consumir y que son en una alta proporción, los principales receptores de remesas.

Discurso antiinmigrante

El analista de Banorte Ixe anticipa que se mantendrá un sólido flujo de remesas en el año, al incorporarse el sentimiento de incertidumbre por parte de los mexicanos radicados en el exterior, que escucharán el endurecimiento del discurso antiinmigrante conforme se aproximen los tiempos de campaña para las elecciones presidenciales de Estados Unidos.

En los últimos días ha retornado la amenaza de Donald Trump de cerrar la frontera, argumentando que el gobierno mexicano no está haciendo lo suficiente para detener la migración de Centroamérica.

El Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (Cemla)  confirmó en un comunicado que el flujo migratorio hacia Estados Unidos proveniente de países del Caribe y de Sudamérica se ha desacelerado en la última década.

Sin embargo, destaca que el país se mantiene como la tercera economía receptora de remesas en el mundo, la primera de América Latina y el Caribe, y la principal receptora de remesas enviadas desde Estados Unidos.

Remesas favorecen

En el mismo documento, investigadores del Cemla explicaron que en el 2018, el ingreso por remesas a México sumó 33,470 millones de dólares y su crecimiento anual resultó de 10.5 por ciento.

Con este flujo, las remesas acumularon cinco años y medio con alzas sostenidas en su monto anual. La evolución favorable del ingreso por remesas fue compartida por los 32 estados del país, lo que contribuyó a mejorar los niveles de vida y de gasto de los hogares receptores.

Consignaron, además, que la recuperación del ingreso de México por remesas registrada a partir de la segunda mitad del 2013, luego de un periodo prolongado de varios años de debilidad con altibajos, ha respondido a avances importantes en Estados Unidos, en el empleo de los trabajadores mexicanos inmigrantes.