Las cooperativas son empresas propiedad de sus miembros que suman todo el poder y capacidad de personas que por sí mismas o por su cuenta podrían lograr poco o nada, y al hacerlo les permiten salir de la pobreza y de la marginación. Dado que la propiedad recae en los miembros de la cooperativa, éstos tienden a ser opuestos a riesgos; asimismo, toda vez que las cooperativas de ahorro y crédito no se conducen por la búsqueda de un lucro o por los intereses de los accionistas, en la práctica no tienden a forzar a las personas a asumir préstamos inapropiados.

Las cooperativas de ahorro y crédito, no se basan en el capital de los mercados para financiarse, sino que son financiados por los depósitos de sus miembros y son fuertes en actividades bancarias al por menor, lo que se caracteriza por una rentabilidad estable y un acceso efectivo a los ahorros y depósitos.

Las cooperativas tienen la limitación de que no pueden acceder a los mercados para obtener dinero fácil de inversionistas, por lo que tienden a retener sus utilidades y tomar menos riesgos. Esta es una de las razones por las cuáles también tienen un criterio de reserva de capital más alto.

Para Giovanni Ferri, de la Universidad de Bari, Italia, hay 3 razones por las cuáles las cooperativas pueden ser benéficas durante una contracción de créditos, en comparación con la banca tradicional: Porque tienden a no frenar el crédito; tienen menores incrementos en las tasas de interés; y son generalmente más estables debido a su capitalización diferente y sus prácticas de préstamo.

En nuestro encuentro con el personal del Banco Central de los Bancos Cooperativos alemanes, DZ Bank, pudimos constatar que la supervisión, vigilancia, capacitación y consultoría que brinda la estructura secundaria de las cooperativas es parte del éxito. En Alemania las cooperativas financieras se pueden agrupar en Federaciones, como el caso de la “Deutsche Genossenschafts- und Raiffeisenverband (DGRV)”,  y en México, tanto las Federaciones como las Cooperativas de ahorro y préstamo, se pueden integrar a la Confederación de Cooperativas de Ahorro y Préstamo de México (CONCAMEX).

Al inicio de la LXIV Legislatura, manifesté en la tribuna del Senado de la República que este podría convertirse en el sexenio de la economía social. Es probable que aún no comprendamos, en su justa dimensión, el impacto que tendrá la crisis del COVID-19, pero las proyecciones de organismos internacionales, de entes públicos y privados, perfilan en todo el mundo una crisis económica y desempleo no vistos en los últimos 90 años. El modelo de cooperativas diseñado por Raiffeisen se ha modernizado. Actualmente se ha comenzado a hacer uso de las tecnologías de la información y comunicación para el registro y ejercicio de los derechos de sus miembros.

Las Cooperativas de Ahorro y Préstamo de México representadas por la Concamex están listas para hacer frente a la crisis que enfrenta nuestro país. La historia, la evidencia y la experiencia demuestran la gran labor que han desarrollado durante crisis previas. Es tiempo de reafirmar nuestra confianza en ellas y darles la oportunidad de asumir un rol protagónico que en México les ha sido negado por décadas.