Ahora que en México se prepara la plataforma CoDi (Cobro Digital), que buscará detonar los pagos a través del celular y con ello reducir el efectivo, vale la pena destacar una publicación reciente del Banco de Pagos Internacionales (BIS, por su sigla en inglés) en la que se menciona que a nivel global, las formas electrónicas están creciendo de forma acelerada, aunque las tradicionales aún son importantes.

El documento denominado “Los pagos están cambiando, pero los medios tradicionales todavía están aquí” elaborado por el Comité de Pagos e Infraestructura de Mercados del BIS, destaca que hoy en todo el mundo las nuevas tecnologías y los nuevos participantes en el mercado están desafiando los paradigmas de pago centrados en el banco.

“Los proveedores de servicios de pago predominantes están bajo la presión de las nuevas empresas y de las grandes empresas de tecnología. Los dispositivos móviles más baratos, más inteligentes y más versátiles están permitiendo nuevas y más convenientes formas de transferir dinero. Además, la digitalización es líder en pagadores y beneficiarios para exigir pagos más rápidos en cualquier lugar y en cualquier momento”, precisa.

En México la idea del CoDi es que, a través de la tecnología del SPEI que administra el Banco de México (Banxico), las personas puedan realizar cobros y pagos desde el celular en segundos y de forma gratuita; además para ello se utilizarían los códigos QR que se tiene previsto instalar en los pequeños comercios.

El reporte del BIS subraya que un ejemplo de que las formas electrónicas de pago están creciendo de forma acelerada y se utilizan para realizar pagos cada vez más pequeños es que el valor de pagos con tarjeta de crédito y débito, como porcentaje del PIB, ha aumentado en más de un tercio en la última década, y ahora representa 24% del PIB para las jurisdicciones que integran el comité, del que México forma parte.

De esta forma, señala, el pago promedio de tarjeta se redujo de 69 dólares en el 2007 a 48 dólares en el 2017.

En el mismo sentido, en términos de uso, las personas en economías avanzadas utilizaron sus tarjetas de pago 234 veces por año en promedio en el 2017, pero en economías emergentes el promedio fue de 32 veces. “La frecuencia del uso de las tarjetas varía mucho según los países, desde casi una vez al día, hasta menos de cinco veces al año”.

El documento agrega que el número de pagos con tarjeta realizados en el extranjero está aumentando de manera rápida, para las economías avanzadas este uso es de 10 veces al año por persona en promedio.

“Los residentes del Reino Unido tienen el mayor uso fuera de casa con 29 veces en promedio, seguido de los residentes de Suiza. No es sorprendente que los pagos con tarjeta realizados en países extranjeros (57 dólares) sean en promedio mayores a los que se realizan en el país (48 dólares)”, enfatiza.

El BIS resalta que un factor determinante del uso cada vez mayor de los pagos con tarjeta es la explosión de las compras en línea y el comercio electrónico en general, toda vez que éstos han aumentado en todas partes y en promedio hay 31 transacciones anuales por persona, aunque el uso varía por región.

En México, por ejemplo, puede ser una por año, más de 25 en Francia, y 68 en Estados Unidos. “El valor promedio de los pagos con tarjeta remota es de 102 dólares y en Estados Unidos dichos pagos representan 12% del PIB”.

El BIS menciona a Suiza como un referente en la evolución de pagos, donde es muy poco ya el uso de efectivo, y resalta una solución reciente de pago móvil denominada Swish, que incluso ha reducido el uso de las tarjetas.

Métodos tradicionales aún desempeñan roles importantes

Pese a estos avances, el BIS refiere que los métodos de pago tradicionales siguen teniendo roles importantes en la mayoría de los países miembro.

Los cheques en papel, detalla, aunque disminuyen rápidamente en número, aún son una opción popular para grandes pagos de consumidores en países como Estados Unidos y Corea.

El efectivo también es un medio de pago con alta demanda y en ciertas jurisdicciones sigue al alza. “El efectivo en circulación varía considerablemente. Va desde 1% del PIB en Suecia, hasta 20% en Japón y está por encima de 5% en dos tercios de los países miembro del comité”.

En México está proporción es de alrededor de 7%, y, de acuerdo con el Banxico, 95% de la población utiliza el efectivo como medio de pago.