“Vamos, ven ahora, precioso, precioso”, se oyó decir al profesor Challenger, dirigiendo sus palabras al interior de un caja que había colocado al centro de la mesa. “Un instante después, entre ruidos de arañazos y rechinamientos, surgió de adentro de la caja el ser más horrendo y repelente, que se encaramó sobre uno de los costados del cajón”, relata Sir Arthur Conan Doyle, en su novela “El mundo perdido”. La novela tiene como argumento el descubrimiento de grandes bestias prehistóricas en una región remota e inhóspita, en la que han encontrado refugio a las extinciones planetarias y al progreso humano. Un paraíso prehistórico. Como los paraísos financieros en tierras lejanas en los que grandes fortunas consiguen prosperar lejos de las erosiones fiscales.

Y como el profesor Challenger presentó evidencia de su descubrimiento ante la comunidad científica, el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) acaba de poner sobre la mesa el pasado domingo una evidencia más de la existencia de enormes fortunas que prosperan en islas paradisíacas, en las que las cargas impositivas no les afectan.

Paradise Papers es el nombre que recibió la más reciente entrega de información que pone en evidencia a quienes han llevado sus ganancias a países cuyas regulaciones fiscales permiten la evasión y la elusión fiscal. Lo primero alude a prácticas ilegales desde el punto de vista tributario, mientras que lo segundo describe las pautas legales que permiten reducir el volumen de impuestos que debe pagarse a la autoridad hacendaria.

Entre las figuras públicas relacionadas con paraísos fiscales, según la información del ICIJ, estarían Isabel II, Juan Manuel Santos, el secretario de Estado de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross o Stephen Bronfman, recaudador de fondos de la campaña electoral del primer ministro canadiense, Justin Trudeau. Por México se encuentran los nombres de Marcial Maciel y la congregación de Los Legionarios de Cristo; Joaquín Gamboa Pascoe, que fuera líder de la Confederación de Trabajadores de México (CTM); Ricardo Salinas Pliego, dueño del Grupo Salinas; Enrique Coppel Luken, expresidente de tiendas Coppel, y Carlos Slim Helú, entre otros.

En términos de volumen de información, Paradise Papers quedó a la zaga de los Panama Papers, la investigación liberada el 3 de abril del 2016 por el ICIJ y el diario alemán Süddeutsche Zeitung. Los archivos de los 13.4 millones de documentos oficiales que forman parte de las filtraciones de los Paradise Papers tienen un peso conjunto de 1.4 terabytes, mientras que los Panama Papers reunieron información con un peso de 2.6 terabytes, la mayor filtración en términos de volumen de información hasta ahora, según un estudio del sitio Statista.

Statista indica que OffshoreLeaks, informe presentado por el ICIJ en el 2013, en cuanto a la cantidad de información reunida ocupa la tercera posición en un listado de filtraciones de información, con 260 gigabites de espacio ocupado en disco. OffshoreLeaks expone a través de 2.5 millones de registros secretos sobre los activos extraterritoriales de personas de 170 países y territorios, detalles de 130,000 cuentas abiertas en paraísos fiscales.

LuxemburgoLeaks  es la cuarta investigación —hecha pública en el 2014— en términos de volumen de información. Los archivos que revelan las operaciones secretas de 343 grandes empresas transnacionales para evitar el pago de impuestos con apoyo de las autoridades de Luxemburgo reunieron 4 gigabytes de información.

SwissLeaks, nombre de la investigación periodística publicada en el 2015 que reveló un mecanismo de evasión fiscal supuestamente operado con el conocimiento y el consentimiento de la multinacional británica HSBC a través de la subsidaria de Suiza, HSBC Private Bank, ocupa la quinta posición, con 3.3 gigabytes de data.

En la última posición, el escándalo que puso en el imaginario colectivo el poder de las filtraciones de archivos digitales: Wikileaks. El ciberactivista Julian Assange y compañía ha alimentado su base de datos con un volumen de información de 1.7 gigabytes, según cálculos de Statista. Wikileaks es una plataforma que ofrece recibir filtraciones que expongan acciones no éticas de gobiernos, empresas e instituciones de toda índole. El caso más sonado fue el de Chelsea Manning, exsoldado y analista de inteligencia del ejército de Estados Unidos, que filtró a la plataforma documentos clasificados acerca de las guerras en Afganistán e Irak.

El listado elaborado por Statista incluye —con excepción de Wikileaks— las investigaciones que exponen a los responsables de llevar sus capitales a los paraísos fiscales. En un paraíso fiscal se garantiza el anonimato de quienes abren compañías de papel con fines de librar de cargas impositivas a sus fortunas. La organización sin fines de lucro Oxfam ha dicho, por ejemplo, que esos capitales deben repatriarse a sus países de origen para pagar los impuestos correspondientes.

Pero como sucede con los monstruos sacados de regiones remotas para llevarlos a la civilización, esto puede resultar en un desastre (remember Jurassic Park 2). El sitio Libremercado.com expone un dato que asienta el problema que puede surgir de repatriar estos capitales. Con datos del 2015, el sitio explica que 56% de la inversión extranjera en España provino de los paraísos fiscales. La consecuencia de repatriar las fortunas hospedadas en los paraísos fiscales sería, sugiere el artículo, que la inversión se vería disminuida. King Kong cayendo del Empire State.