Durante el 2019, 3 millones 95,042 trabajadores decidieron cambiarse de su administradora de fondos para el retiro (afore), lo que significó un aumento de 27% respecto a lo que registró la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar) en el 2018.

Esta cantidad de traspasos es la más alta que se ha registrado desde el 2008, cuando 3.3 millones de trabajadores se movieron de una afore a otra. Además, dichos traspasos implicaron que se movieran recursos por 24,677.8 millones de pesos.

Mario di Costanzo, consultor financiero, comentó que el mayor número de traspasos se puede deber a diversas circunstancias como el que un trabajador haya decidido cambiarse de afore por la incertidumbre que se vivió en el 2019, o bien porque un agente promotor lo cambió de su afore sin su consentimiento.

“Hay mucha gente que todavía piensa que, al no haberse construido el aeropuerto de Texcoco, perdió su dinero. Pero también está el hecho de que muchos agentes promotores utilizan la información de los trabajadores para cambiarlos de afore sin avisarles”, explicó.

El expresidente de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), detalló que una de las prácticas que más utilizan los agentes promotores para cambiar a los trabajadores de afore es que los convencen de que si se cambian les podrán dar dinero a través de un retiro parcial por desempleo.

“Muchos agentes promotores engañan a la gente con los retiros parciales por desempleo. Les dicen que si se cambian podrán obtener este beneficio, pero lo cierto es que el trabajador puede solicitar ese dinero sin necesidad de cambiarse de afore”.

Se debe reforzar expediente electrónico

Di Costanzo recordó que, en el 2015, la Consar llevó a cabo una estrategia para evitar que los agentes promotores se robaran la información de los trabajadores: “Se creó el expediente electrónico, el cual contenía los datos personales de los trabajadores, pero con ciertos candados para que no fuera fácil acceder a ellos sin el consentimiento del trabajador”.

El expediente electrónico contenía datos como las huellas dactilares del trabajador, reconocimiento de voz y la firma digital. Si el trabajador quería cambiarse de afore, se debían verificar estos datos para llevar a cabo el traspaso, agregó.

Sin embargo, di Costanzo consideró que dicha estrategia ha quedado en el olvido por parte de la actual administración, pues la cantidad de traspasos que se registraron en el 2019 fue muy alta, mientras que entre el 2015 y el 2016 los traspasos se redujeron de 1.98 millones a 1.55 millones de traspasos, es decir, se redujeron 21 por ciento.

Para Jorge Sánchez Tello, director de Investigación Aplicada de la Fundación de Estudios Financieros (Fundef), si bien es bueno que se pongan controles para que los agentes promotores no se roben la información de los trabajadores, se debe cuidar la sana competencia que debe haber entre las afores.

“Creo que se sobrerreguló el tema de los traspasos, una cosa es supervisar y otra sobrerregular. Hoy tenemos menos afores, y si se limita más el tema de traspasos se concentrará más el mercado, es decir, habrá menos afores y eso al final a quien más afecta es al trabajador”.

Ambos coincidieron en que tanto la Consar como las afores deben informar más a los trabajadores sobre las consecuencias y beneficios de los traspasos, pero sobre todo sancionar de manera severa a los agentes que se roban la información de los trabajadores que ahorran para su retiro.

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