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La responsabilidad corporativa debería ser biodegradable: BBVA
Antoni Ballabriga Torreguitart, director de Responsabilidad y Reputación Corporativa de BBVA, comparte el camino recorrido por el banco en reportes integrados y opina sobre la desacertada decisión de contribuciones por parte del Pacto Mundial

Encargado de presentar, en cuatro meses, el nuevo plan bianual de responsabilidad social de BBVA, Antoni Ballabriga, director de Responsabilidad y Reputación Corporativa (RRC) del grupo, asegura que la estrategia será un elemento diferenciador para el banco, que se reflejará en soluciones financieras de alto impacto social. No se compromete con plazos fatales pero confía en que éstas se empezarán a conocer al cierre del año.
Reconoce que el contexto actual es complejo, que las desigualdades persisten y que las instituciones financieras atraviesan por una crisis de confianza. Afirma, por eso, que los nuevos tiempos requieren nuevas formas de hacer banca. El mundo ya no es como hace cuatro años y eso nos exige una aproximación distinta desde la responsabilidad social , comenta.
No es que BBVA vaya a olvidarse de sus programas sociales o de educación financiera, dice, se trata de reenfocar los esfuerzos hacia su actividad principal: la prestación de servicios financieros, con la visión de que todas las decisiones tomadas impactan la vida de las personas.
Ballabriga conversa también sobre el camino recorrido en los reportes integrados -que fusionan la información financiera y de responsabilidad corporativa en un solo reporte-, a dos años de que el grupo fuera pionero en la presentación de este tipo de informe. Un solo tema lo pone inconforme: la política de contribuciones anunciada por la red del Pacto Mundial, que exigirá desde enero del 2014 cuotas a las empresas adheridas, de acuerdo con su tamaño y facturación, para mantenerlas como participantes activas de la red más grande de gobierno corporativo a nivel mundial.
¿Cuál es la apuesta social que hace BBVA en el contexto actual?
Entendemos que nuestra responsabilidad no se trata sólo de impulsar iniciativas de programas sociales o de educación financiera, eso es la punta del iceberg. Nuestra actividad es la mejor forma de expresar nuestro compromiso; este plan estratégico busca integrar en toda la toma de decisiones, desde el diseño de un producto o servicio hasta su comercialización, la visión de que estamos impactando la vida de las personas.
¿Qué persigue la nueva estrategia con miras al 2015?
Queremos impulsar que haya más soluciones financieras que tengan un atributo clave de responsabilidad social, para particulares, para pequeños negocios, para empresas. Vamos a fijar objetivos vinculados al impacto social que generan estas iniciativas y vamos a cuantificar su impacto en la reputación corporativa que queremos conseguir; todas las iniciativas deberán tener esa triple cuenta de resultados, donde ganen los clientes, el banco y la sociedad; ésa será la mejor garantía de que sigan adelante.
¿Qué plazos se están dando?
El plan se presentará en septiembre ante el Comité de Dirección del grupo, que lo aprueba. Luego derivarán las acciones, algunas se verán este año y otras en el 2014.
¿Cómo les ha ido con los reportes integrados?
Ha sido un proceso de aprendizaje continuo. Esta tendencia para reportar la piden los inversionistas. De dos años a la fecha podemos decir que nuestro informe integrado ya muestra un salto cualitativo de integración. A nivel interno no ha sido fácil, las áreas proveedoras de información son distintas, pero el área que se creó, Global Accounting & Information Management, ha tomado el liderazgo en el desarrollo del informe y nosotros somos ya meros supervisores. Siempre digo que las áreas de responsabilidad social deberían ser biodegradables, que llegará el momento en que ya no tengan que estar ahí, insistiendo en los temas, sino que ya todos lo asumirán en su forma de hacer las cosas.
¿Qué opinas de las cuotas anunciadas por el Pacto Mundial?
Son desacertadas. Entendemos que el organismo tiene problemas presupuestarios, pero no nos encaja esta solución. No hemos decidido si vamos a contribuir o no. Nos sorprendió que el anuncio llegara como decisión tomada, sin diálogo previo. El Pacto hubiera tenido la opción de hacer otro tipo de planteamiento que permitiera que la colaboración emanara de las empresas, quizá la contribución acaba siendo similar pero el error estuvo en la forma. A BBVA sí le interesa estar en el Pacto pero tampoco nos aporta mucho más, no te da mucho más que un sello y nosotros no vivimos de sellos.
alejandra.aguilar@eleconomista.mx