La Audiencia Nacional de España absolvió al expresidente de Bankia, Rodrigo Rato, de los cargos de estafa a inversionistas y falsedad contable por la fallida salida a bolsa del banco nacionalizado en el 2011.

Tras su absolución, Rodrigo Rato tiene ahora vía libre para que le concedan el tercer grado o el régimen de semilibertad. A finales del año pasado cumplió más de un cuarto de la condena por el fraude de las tarjetas “Black” de Caja Madrid.

Desde octubre del 2018 el ex director gerente del FMI fue sentenciado a una pena de cuatro años y medio por el fraude de las “Black” en la prisión madrileña de Soto del Real y, aunque en diciembre del 2019 ya podría haber accedido al tercer grado, se le había denegado.

El argumento fue que Rato aún estaba pendiente de la sentencia por la salida a bolsa de Bankia (en la que la autoridad argumenta que se falseó información), y por lo cual la Fiscalía Anticorrupción pedía ocho años y medio de prisión por estafa a inversionistas y falsedad contable.

La semilibertad, por lo general, se suele conceder a los reos que, como Rato hayan cumplido al menos un cuarto de su condena, tras cumplir ciertos requisitos.

Ahora, una vez conocida la sentencia por la salida a bolsa de Bankia y la absolución de Rato por parte de la Audiencia Nacional, tiene vía libre para acceder al tercer grado y poder dejar la prisión.

El exvicepresidente del gobierno  español sigue teniendo abierto otro frente judicial desde 2015, cuando un juzgado de Madrid inició una investigación sobre el origen de su patrimonio, pendiente aún de juicio y en la que Rato se enfrenta a cuatro años de prisión y a una multa de 2.5 millones de euros.

¿Qué es el fraude de las tarjetas “Black”?

El caso del uso fraudulento de las tarjetas “Black” se destapó en octubre del 2014. A través de este producto financiero, consejeros y altos directivos de Caja Madrid y Bankia disfrutaron, al menos 10 años (entre el 2003 y el 2012), de tarjetas de crédito empresariales a las que cargaron gastos personales por valor de 15.5 millones de euros. Con ellas se abonaron gastos en ropa, comida, autopistas y compras en grandes almacenes.