El 10 de enero del 2018, el Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext) emitió un comunicado donde reconoció que había suspendido las operaciones, asumiendo protocolos de emergencia para contener un intento de hackeo.

Entonces, aseguró que “una acción oportuna de Bancomext salvaguardó intereses de clientes y de la institución”.

Al respecto, Lorenza Martínez, directora del sistema de pagos del Banco de México, aclaró a El Economista que el hackeo de que fue objeto Bancomext se identificó más rápido (en 24 horas) porque es un banco con menor volumen de operación.

Además, en aquella institución el aplicativo involucrado fue el esquema de transferencias internacionales Society for Worldwide Interbank Financial (SWIFT), “que tuvo hackeos simultáneos en otras partes del mundo”.

En aquel comunicado, Bancomext informaba que, “a pesar de las robustas medidas de seguridad con que cuenta, el día 9 de enero, fue víctima de una afectación en su plataforma de pagos internacionales provocada por un tercero”.

“Las autoridades han confirmado que el modus operandi de los presuntos hackers es similar a intromisiones ocurridas en otras instituciones en México y América Latina”, cita el comunicado de Bancomext.

Éste finaliza asegurando que los intereses de sus clientes y los del propio banco se encontraron a salvo.

Factor de riesgo: WEF

Por su parte, el Foro Económico Mundial (WEF, por su sigla en inglés) identificó por tercer año consecutivo a los ciberataques de amplio espectro, así como incidentes masivos de robo de información y fraudes electrónicos, como uno de los cinco mayores factores de riesgo de orden global.

De acuerdo con los expertos del WEF, la explotación ilícita de información pública o privada podría tener una escalada sin precedentes que genere deterioro en sistemas mundiales.