Los recursos que se destinan al pago de pensiones y jubilaciones de trabajadores que se encuentran en el régimen de beneficio definido o de reparto dejan sin margen de maniobra al gobierno para crear políticas públicas que den incentivos en el ahorro para el retiro, expuso Alejandra Macías, experta en pensiones del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).

“Las pensiones que reciben los trabajadores de Petróleos Mexicanos, Comisión Federal de Electricidad, Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y en general el sector público son muy altas, se les están dando tasas de remplazo de hasta 80% (...) entonces este gasto que se realiza deja poco margen para que se puedan dar incentivos a los que cotizan en el esquema de afores”, dijo en entrevista.

Recordó que si bien en 1997 se hizo una reforma al sistema de pensiones para migrar de un esquema de beneficio definido a uno de contribución definida (afores), todavía existen muchos trabajadores que se jubilarán con el régimen anterior y que seguirán absorbiendo gran parte del presupuesto.

Para este año, al pago de pensiones y jubilaciones se aprobaron recursos por 793,734 millones de pesos, monto que representa 21% del gasto programable, de acuerdo con información del Presupuesto de Egresos de la Federación 2018.

Este monto es 5.5% mayor a lo que se destinó en el 2017 en términos reales; además, este gasto creció más que el que se destina a salud, educación y desarrollo social, que se incrementó en apenas 4.5,1.8 y 3.4%, respectivamente.

PENSIONES VOLUNTARIAS, UNA OPCIÓN

La experta del CIEP comentó que una de las opciones que pueden mejorar las pensiones de los trabajadores y la cobertura en seguridad social, tanto para formales como informales, son las pensiones voluntarias y los incentivos en el ahorro voluntario.

“Las pensiones voluntarias son programas de ahorro que las empresas ofrecen a sus trabajadores y ellos deciden si desean permanecer o no. Esta práctica ha permitido que la cobertura en Nueva Zelanda pase de 17% en el 2007 a 71% en el 2013 y en el Reino Unido de 47% en el 2012 a 64% en el 2015”, explicó.

Afirmó que estos planes de pensiones deben contar con beneficios fiscales para que las empresas estén incentivadas a ofrecerlos a los empleados.

Señaló que este tipo de propuestas requieren voluntad tanto del sector patronal, como del obrero y del gobierno para lograr acuerdos que sean equitativos.

SUBSIDIAR AHORRO VOLUNTARIO

Refirió que una de las razones de la baja cobertura en México se debe a que existe un alto porcentaje de la Población Económicamente Activa que se encuentra en el sector informal y además tienen una alta movilidad en los empleos.

Por ello, ejemplificó el caso de algunos países desarrollados, en los que se subsidian los ahorros voluntarios para el retiro con la finalidad de incentivar a las personas a ahorrar fuera de los esquemas obligatorios.

“Estos subsidios se traducen en trato preferencial a la hora de pagar impuestos, ya sea con exenciones sobre los montos ahorrados o con menos impuestos a la hora de retirar los fondos a la edad estipulada”, expone.

Otra práctica para incentivar el ahorro voluntario es complementarlo con subsidios o contribuciones del mismo nivel al ahorro voluntario del individuo.

Macías indicó que este beneficio sólo lo tienen los trabajadores del ISSSTE, pues por cada peso que ahorren de manera voluntaria para su pensión, el gobierno les aporta otra cantidad, lo cual no es equitativo para los trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social, ya que ellos no tienen ningún incentivo por ahorrar para su retiro.

“Este tipo de incentivos tal vez podría generar cambios en el ahorro de las personas, pero lo cierto es que el gobierno ya no tiene espacio ni capacidad de ofrecer subsidios”, concluyó.

Criticó que en el sistema de ahorro para el retiro no se le dé importancia a los trabajadores independientes, pues si bien pueden tener una cuenta de afore, no reciben ningún incentivo para aportar a su ahorro para el retiro.

“Tenemos un esquema que no apoya a los trabajadores independientes, y los que se dan a los trabajadores que están afiliados al IMSS son insuficientes, ya que las aportaciones voluntarias se encuentran limitadas para que puedan ser deducibles”.

Macías indicó que los esfuerzos que ha hecho la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar) por impulsar el ahorro voluntario son positivos, pero falta más participación de las afores e integración de los trabajadores a su cuenta de retiro.

“Las herramientas que ha puesto la Consar son buenas, pero como ellos mismo dicen, ‘el empujoncito’ no sólo son incentivos económicos, también se requiere voluntad del trabajador en el sentido de involucrarse más con su afore sobre cuál le da mejores rendimientos de acuerdo con su edad”.

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