El banco de inversión Goldman Sachs prevé una caída de 55% en las ganancias de los grandes bancos del sector en el 2020. De acuerdo con sus cálculos, este año ganarán 45,100 millones de euros, la mitad de los 99,800 millones del 2019.

El principal responsable será el incremento de los impagos, sobre todo empresariales, que se dispararán de 47,600 a 106,000 millones en el 2020.

Esto tendrá una traducción directa en la rentabilidad del negocio. Según sus previsiones, la ratio ROTE (rentabilidad sobre capital tangible) promedio de la banca europea caerá de 6.7 a 2.8 por ciento. Es decir, no alcanzará ni mucho menos para cubrir el costo del capital.

La cifra bruta de créditos y de depósitos, en cambio, apenas registrará variaciones respecto al año pasado.

Por otro lado, la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés) destacó el martes las recomendaciones del Banco Central Europeo e insistió en ir más allá al pedir a las entidades financieras que se abstengan de distribuir dividendos y evalúen sus políticas de remuneración teniendo en cuenta la actual situación económica.

La institución con sede en París, que preside José Manuel Campa, traslada esta petición en un comunicado en el que deja constancia también de que dará más flexibilidad al sector para que puedan seguir prestando a la economía real: familias y empresas.

La EBA apoya todas las medidas tomadas hasta el momento para garantizar que los bancos mantengan una base de capital sólida y brinden el apoyo necesario a la economía.

Además, decidió, en coordinación con el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea, cancelar el Estudio de Impacto Cuantitativo del sector con datos de junio del 2020.

Londres fuerza a bancos a no pagar dividendos

Bajo presión del Banco de Inglaterra, las entidades financieras británicas anunciaron la suspensión de los pagos de dividendos en el 2020, incluidos los pagos pendientes del ejercicio del 2019, como vía para preservar capital ante la crisis del coronavirus.

Santander UK, HSBC, Barclays, HSBC, Lloyds, RBS y Standard Chartered aceptan así un requerimiento del Banco de Inglaterra. Sam Woods, responsable de supervisión bancaria de este organismo, había pedido a las entidades que anunciaran la suspensión de la retribución a los accionistas.