Todos los años es la misma historia: gestores que prometen un crédito con demasiadas facilidades, pero que al final es un fraude que afecta a las personas que están en una situación financiera complicada. Aquí no se involucran millones de pesos, como en los grandes escándalos, sino cantidades que pudieran parecer menores, pero que tienen un impacto considerable para las víctimas.

Karen N fue víctima de esta modalidad. Hace meses, su situación financiera tocó fondo, deudas por todos lados que se juntaron con una tragedia personal. En ese momento, recibió un folleto que contenía publicidad de la empresa Desarrollo Capital, donde se anuncia la entrega de créditos que van de los 30,000 pesos a 1 millón, con pagos flexibles y de rápida resolución.

“De repente tienes problemas, te sientes agobiado porque tienes muchas deudas, no tienes dinero. Entonces fui para ver qué ofrecía la empresa”, relata a este medio la hoy afectada por el supuesto fraude. Añadió que solicitó una cita donde le ofrecieron un préstamo cercano a 200,000 pesos.

Después de esa primera cita, Karen N todavía no estaba convencida, su situación empeoró y en un “acto de desesperación” solicitó una nueva reunión para firmar el contrato. “Resulta que cuando acudí en una segunda cita, me dijeron que ya no me iban a prestar 200,000 sino 250,000 pesos”.

Cuando le otorgaron el contrato, le dijeron que tenía que pagar una cantidad cercana a 20,000 pesos por concepto del seguro del crédito, sin que todavía le dieran detalles de la institución financiera que se lo iba a otorgar, ya que dicha empresa decía que actuaba sólo como gestora ante un banco para sacar el préstamo.

Además de hacerle pagar dicha cantidad en efectivo, le hicieron firmar un pagaré en blanco. Posteriormente, cuando Karen N pensaba que recibiría noticias de su crédito, le pidieron las escrituras de un inmueble sólo como “referencia administrativa de buena fe”.

Este último requisito, que Karen N con mucho trabajo consiguió, fue el detonante que le abrió los ojos de que había sido víctima de un engaño, pues nunca le aceptaron las escrituras entregadas y la apresuraron a cancelar el contrato que había firmado, con la amenaza que de no hacerlo sería acreedora a una multa.

Este medio atestiguó el método de convencimiento de Desarrollo Capital, pues acudió a sus oficinas instaladas en la colonia San José Insurgentes, en la Ciudad de México, donde desde la entrada solicitan no utilizar el teléfono celular.

Cuando la hoy defraudada víctima se dio cuenta del engaño, interpuso una denuncia con el fin de protegerse en caso de que la empresa quiera hacer válido el pagaré en blanco que firmó, el cual se negaron a entregarle.

“Económicamente te afectan porque tienes que pedir prestado para pagar el dichoso seguro; ni resolví mis problemas, ni pude pagar mis deudas y encima, me dejaron con una angustia porque firmé un documento en blanco”, detalló.

El área gris de la ley

Mario Di Costanzo, expresidente de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), indicó que el caso de Karen N es la típica estafa que realizan los llamados gestores de crédito, quienes han aprovechado las áreas grises de la ley para operar durante varios años y cometer estos fraudes.

“Son empresas que no son financieras, que Condusef no regula pero tampoco la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), entonces operan al margen de la ley y la única opción como usuarios es demandarlos por fraude ante un tribunal”, explicó.

El exfuncionario alertó que además del fraude, el tema puede tener otras implicaciones para la víctima como robo de identidad o extorsión, lo que ya hablaría de temas de delincuencia organizada, por lo que indicó que es recomendable revisar la legislación actual para erradicar este tipo de estafas.

En la actualidad, tanto la Profeco como la Condusef se han limitado a emitir recomendaciones para que las personas no caigan en este tipo de estafas e incluso han alertado del robo de identidad de instituciones financieras reguladas para hacer este tipo de fraudes. Hasta el momento, el mensaje de las autoridades es: si alguna institución pide entregar dinero antes de otorgar el crédito, posiblemente se trate de una estafa

En los últimos meses, la Condusef ha alertado sobre empresas relacionadas con este tipo de estafas, que utilizan nombres muy parecidos al de empresas financieras reguladas, tales como Financiera Mex, TopCredit Monterrey, Servicios Financieros del Bajío, Crediefectivo Mx, entre otras..