En los primeros siete meses del año, las administradoras de fondos para el retiro (afores) registraron 1 millón 575,522 eventos de retiros parciales por desempleo, mismos que fueron solicitados por 997,447 trabajadores, lo que representó un aumento de 29%, respecto del mismo periodo del 2019.

Con ello, se registró una salida por 10,563 millones de pesos de las 10 afores que conforman el mercado. Es el monto más alto desde el 2005, desde donde tiene registro la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar).

Además, dicho monto significó un aumento anual de 59.2% en términos reales, el más alto desde la crisis financiera del 2009, cuando los retiros parciales por desempleo crecieron 130.2%, respecto de los primeros siete meses del 2008.

El resultado hasta julio se debe a la crisis económica generada por la pandemia del Covid-19, la cual ha dejado una pérdida de 925,490 empleos formales al cierre de julio, de acuerdo con datos del Instituto Mexicano del Seguro Social.

Si sólo se considera julio, los retiros por desempleo de las afores sumaron 1,993 millones de pesos, un crecimiento anual de 78.6%, según datos del regulador de las afores.

Si bien, México no cuenta con un seguro de desempleo para paliar la crisis económica que se vive a nivel mundial, las personas que fueron despedidas de su trabajo formal, tienen la posibilidad de solicitar este beneficio de su afore.

El creciente número de desempleos generó diversas propuestas de legisladores para poder retirar más dinero de la afore y de manera inmediata. El Partido Verde Ecologista de México propuso retirar hasta 10% del ahorro de la afore; mientras que el partido Movimiento Regeneración Nacional sugirió que los trabajadores pudieran sacar hasta 13,308 pesos y quienes tuvieran menos de esta cantidad, podrían sacar todo el dinero de su fondo de ahorro para el retiro.

La propuesta no avanzó, pues ello implicaría afectar no sólo el bajo ahorro que tienen los trabajadores en su cuenta de ahorro, sino también generaría problemas de liquidez en el mercado de las afores, explicó en su momento Abraham Vela, presidente de la Consar.

Qué ha pasado en otros países

Además de Chile, en otros países también se está debatiendo la posibilidad de que las personas puedan sacar dinero de su fondo de pensiones para hacer frente a la crisis ocasionada por la pandemia del Covid-19.

En Perú se debate un proyecto para que las personas afiliadas al sistema puedan retirar hasta 100% de sus fondo si registran 12 meses sucesivos sin hacer aportaciones, actualmente pueden retirar 25%; mientras que en Brasil, el gobierno está considerando permitir retiros de los fondos de pensiones del sistema público de reparto.

En República Dominicana se estudian dos proyectos de ley que permiten el retiro de un porcentaje de los fondos de las cuentas individuales de los trabajadores en las AFP ante la emergencia del Covid-19. Uno de los proyectos permite el retiro de hasta 30% de los fondos; mientras que el segundo permite el retiro de hasta 20 por ciento.

En Colombia, la Corte declaró inconstitucional el Decreto 558 del 2020. Este decreto redujo los aportes de los trabajadores de 16% a 3% al sistema de pensiones durante mayo y junio a raíz de la crisis del Covid-19.

Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo indica que, en caso de que un país carezca de un seguro de desempleo u otras herramientas para apoyar a los trabajadores en estas situaciones, como en México, sería viable que el gobierno se comprometa a reponer los recursos de la pensión que se retiren en el presente para que no afecte el futuro de las personas.

En tanto, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico también sugirió que el retiro de los fondos de pensiones sea la última opción ante la emergencia sanitaria, pues sacar el dinero implicaría absorber mayormente las minusvalías que se generen por la volatilidad en los mercados financieros.

elizabeth.albarran@eleconomista.mx