Durante varios años el retorno sobre capital (ROE, por sus siglas en inglés), ha estado alrededor de 15% en México, mientras que en Estados Unidos ha estado ligeramente arriba de 12% y en Europa alrededor de 8 por ciento. Cabe recordar que, en México, los principales 6 bancos concentran el 75% del mercado de crédito, con 2 españoles, 1 estadounidense, 1 inglés y 1 canadiense, por lo que para su casa matriz México sigue siendo un mercado muy atractivo.

En 2019 BBVA alcanzó 23.7% de ROE similar 24.8% del año pasado, Santander 15.8%, mientras que Banamex, HSBC y Scotiabank, estuvieron por debajo del promedio del mercado con 12.7%, 11.4% y 9.6%, respectivamente, quedando atrás de las expectativas que el mercado ofrece. Por su parte Banorte reafirmó su liderazgo en este grupo por segundo año consecutivo con 24% de ROE.

Estos altos rendimientos, principalmente en BBVA y Banorte, obedecen a que han aprovechado su tamaño y economía de escala, la cual se ve reflejada en su índice de eficiencia (gastos entre ingresos), ya que por cada peso que ingresaron su gasto fue menor a 40 centavos. Otro beneficio en los ingresos se debió al ambiente de tasas de interés que benefician al margen financiero de los bancos, sin embargo, a medida que las tasas de mercado se reducen, el margen se comprime para aquellos bancos que tienen un fuerte componente de su fondeo en la captación al público, ya que estos fondos de bajo costo se invierten y/o prestan a menor tasa, por lo que para el año 2020 con la captación de dinero, el público verá un impacto fuerte en sus ingresos.

Otra fuente que impulsa los ingresos es el crecimiento, misma que en 2019 fue marginal. La cartera de crédito creció en términos reales solo 2%, con el crédito hipotecario en vivienda media con el mejor comportamiento y un crecimiento real de 7.9%, el crédito al consumo de 2.4%, mientras que el crédito a empresas creció 0.1 por ciento. El decrecimiento económico, la demanda de créditos por las empresas fue nula, comportamiento al que no se le pronostica cambio en el corto plazo. Las diferentes guías de los bancos predicen crecimientos entre 6 y 8% en términos nominales, equivalente a 3 a 5% en términos reales, que ya se ve difícil desde ahora.

Ante este panorama de menores ingresos por la reducción en tasas de interés de mercado, baja demanda de crédito que impacta el crecimiento, se adiciona un cambio en el apetito de riesgo del lado de los bancos, el cual conlleva a una reducción en la oferta debido a una mayor cautela en la generación de créditos. Este ambiente tiene una repercusión en la estrategia de los bancos, obviamente aquellos con mayor rentabilidad tienen un mayor margen de maniobra que aquellos que están por debajo del rendimiento promedio del mercado. Es necesario que los bancos visualicen un panorama a mayor plazo y para que los efectos de corto plazo incidan en menor medida en sus estrategias, un doble reto para Banamex, HSBC y Scotiabank, que recién cambiaron a su Director General, el cual tendrá que lograr un equilibrio entre entregar resultados en el corto plazo y sentar bases para el crecimiento futuro.

Las palancas de mejora en el corto plazo que recurrentemente usan los bancos y que pueden ser contraproducentes, son i) ingresos: aumento de precios en el crédito y comisiones, con lo que los bancos con mejor economía de escala pueden beneficiarse de la migración de clientes a los que sus competidores suban tasas y comisiones, además del posible efecto reputacional y la observación que los diputados han tenido sobre el cobro de comisiones; ii) gasto: reducción de la plantilla laboral impactando el servicio al cliente y el crecimiento, y menor inversión en tecnología, estas palancas pueden llevar al debilitamiento, mientras que los bancos ganadores serán aquellos que atraigan más clientes aunado a la mejora en el servicio y la inversión en la tecnología. Aún hay bancos y negocios que no se han dado cuenta que la falta de inversión en tecnología es un impedimento para el crecimiento, las plataformas obsoletas e incapacidad de manejar las relaciones y datos de los clientes son parte de este impedimento.

Finalmente, se ve lejano que un retador importune a los campeones actuales, más aún si el corto plazo domina la estrategia de los bancos con menor rendimiento, el resultado predecible en el mediano plazo es que los bancos más grandes se fortalezcan todavía más.

Gustavo Méndez es Socio Líder de la Industria de Servicios Financieros de Deloitte México.