Garrigues, el despacho que defiende a BBVA en este proceso penal, es quien ha suministrado a PwC las palabras clave que sus expertos forenses han utilizado para obtener documentos y e-mails de la época de los hechos que se investigan.

Los trabajos forenses de detección de fraudes son siempre informes de parte, encargados por un cliente. Por tanto, están muy determinados por cuáles sean las palabras clave que se metan en el motor de búsqueda, que en este caso han sido elegidas por Garrigues.

Según ha explicado el responsable de forensic de PwC ante el juez instructor del caso, del universo de 1.2 millones de datos rescatados de los servidores de BBVA de aquella época, sólo se han analizado unos 230,000, según fuentes jurídicas presentes en su declaración. De ellos, al juzgado se aportaron en julio unos 2,000, entre documentos y correos electrónicos.

Según estas fuentes, Garrigues no ha pedido a PwC que busque información precisa sobre todos los trabajos realizados por Cenyt para BBVA.

Uno de los que ha dejado prácticamente al margen es el relativo al presunto espionaje encargado en el 2004, que buscaba abortar el intento de Luis del Rivero para hacerse con el control accionario de BBVA y echar a su presidente. Sí ha habido, en cambio, mucha petición de información sobre todo lo relativo a la posible participación en los hechos de los exdirectivos de BBVA, Julio Corrochano y Antonio Béjar.

La investigación interna de Garrigues es de la que se está nutriendo básicamente la Audiencia Nacional para realizar las imputaciones y tratar de dilucidar qué grado de responsabilidad tuvo BBVA en los presuntos pagos a un policía en activo (Villarejo) a través de su grupo de empresas Cenyt.