La mayoría de los mexicanos que viven en Estados Unidos no sólo pagan impuestos y cumplen con otras obligaciones, sino que también son parte del sistema financiero de ese país. Por ello, una hipotética deportación masiva, como lo ha sugerido la nueva administración, pegaría a este último de forma importante.

De acuerdo con la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), a finales del 2013, el número de casas de mexicanos en Estados Unidos era de 4.3 millones, de los cuales 2.3 millones estaban en renta y otros 2 millones eran vivienda propia.

Pero de estos 2 millones de casas propias, 1.4 millones eran hipotecas, es decir, tenían créditos bancarios vigentes.

Es decir, si se estima que el valor promedio de la vivienda propia es de 113,000 dólares en este sector, entonces el patrimonio en vivienda de los mexicanos en Estados Unidos es de casi 221,000 millones de dólares , explicó Mario Di Costanzo, presidente de la Condusef.

En la presentación de la guía Más vale estar preparado , que la dependencia distribuirá entre los inmigrantes mexicanos en Estados Unidos, para asesorarlos ante una posible deportación masiva, el funcionario detalló que si se regresara al total de los que tienen algún crédito hipotecario, el quebranto para las instituciones acreedoras (principalmente bancos) sería de casi 159,000 millones de dólares, lo que podría implicar un riesgo sistémico para el sistema financiero estadounidense .

Pero además, precisó Di Costanzo, los mexicanos que viven en Estados Unidos tienen contratados otro tipo de créditos, como los de consumo, con lo que el posible quebranto para el sistema financiero de ese país ascendería a los más de 250,000 millones de dólares, por lo menos.

En el caso hipotecario, dijo que si bien las instituciones financieras del vecino país pudieran cobrarse los créditos con la adjudicación de las viviendas u otros mecanismos, los efectos inmediatos y directos serían para la banca.

Presentan guía

El presidente de la Condusef destacó que entre las consultas que reciben en la dependencia por parte de connacionales en Estados Unidos ante la amenaza de deportación, destacan las referentes a cuentas de cheques, ahorro e inversión; afores y pensiones; créditos personales; tarjetas de crédito y remesas, entre otras.

Comentó que existe un alto grado de bancarización de quienes envían remesas, ya que 66% tiene al menos una cuenta de depósito o de ahorro en su lugar de residencia, lo que pudiera implicar a 5 millones de personas.

Las remesas no es lo único que debe preocuparnos, ya que los migrantes cuentan también con un patrimonio propio, con negocios y derechos laborales adquiridos durante su estancia en Estados Unidos , mencionó.

En este sentido, la Condusef presentó la guía Más vale estar preparado , cuyo propósito es orientar a los connacionales y a sus familias en México, sobre los derechos y alternativas que tienen para conservar, proteger y, si es necesario, transferir su dinero y patrimonio hasta su comunidad de origen.

Di Costanzo destacó la necesidad de que los bancos en México faciliten la apertura o preapertura de cuentas en México, lo cual evitará la no coincidencia de quienes tienen cuentas en ambos lados, el bajo nivel de inclusión financiera de 1.2 millones de familias receptoras de remesas, y las dificultades de acceso a los productos de depósito, lo cual haría más rápido y barato el envío de dinero. No obstante, para esto, puntualizó, deberá revisarse muy bien la legislación de Estados Unidos.

Afirmó que, desde el lado de la banca, el sector ha respaldado bien esta iniciativa.