El sector asegurador ha sufrido pérdidas por casi 40,000 millones de dólares a nivel mundial en la primera mitad del año, ante los daños causados por catástrofes naturales, 27% más que la media de los últimos 10 años, según los datos de Swiss Re, una de las mayores reaseguradoras del mundo.

Aunque la cifra del 2021 es la segunda más alta de la historia, lo peor está por llegar: el servicio de estudios de la firma prevé que los costos de los siniestros aumenten entre 90 y 120% en los próximos 20 años.

Eso provocará que las compañías aumenten las primas en las pólizas que aseguren propiedades, a su juicio entre 33 y 41% entre el 2020 y el 2040, para cubrir esos costos, de acuerdo con datos publicados por La Vanguardia.

Martín Navaz, presidente de la correduría Confide y de la patronal del sector, Adecose, destacó que el aumento del costo de los siniestros viene en gran parte por el impacto que está teniendo el cambio climático en los países más desarrollados, “donde casi todo está asegurado”, dijo al diario catalán.

Dejando de lado los gastos por Covid-19, este año ocurrió la tormenta invernal Uri en Estados Unidos, los incendios forestales provocados por la ola de calor en ese país y Canadá, así como las inundaciones de Alemania.

“Es normal que las aseguradoras se cubran –reconoce Navaz–. En Florida, a raíz del huracán Katrina, quebró incluso una compañía”, Poe Financial, que era la cuarta más importante de ese estado.

Al mismo tiempo, las compañías han reducido la cobertura de riesgos en las zonas más vulnerables. En Estados Unidos, tanto en Florida como en Colorado, ya es difícil asegurar casas en las zonas cercanas a los bosques, más susceptibles de ser dañadas en caso de incendio forestal. El gobierno federal ha tenido que poner en marcha una cobertura pública para asegurar casas en zonas con alto riesgo de inundaciones, que ya no son aceptadas por ninguna compañía.

Ocho grandes compañías del sector, como Axa, Aviva o AIG, se han sumado ya a la Net-Zero Insurance Alliance, una iniciativa de las Naciones Unidas que busca que las carteras de las compañías tengan emisiones netas cero de gases invernadero en el 2050.