El Banco de Inglaterra (BoE) anunció el jueves que mantenía su política monetaria sin cambios con una tasa de interés que se mantiene en un mínimo histórico de 0.1%, pero señaló un probable aumento “necesario” en los próximos meses.

La mayoría de los miembros del Comité monetario consideraron que nuestra política monetaria seguía siendo adecuada”, señaló el Banco en el acta de su reunión.

Si la economía británica evoluciona de acuerdo con las previsiones “será necesario subir la tasa de interés para alcanzar nuestro objetivo de inflación de 2% en los próximos meses”, advirtió.

El banco central inglés prevé que la inflación cierre en 4.25% en el 2021 y en 3.5% en el 2022.

“Se espera que la presión al alza sobre el Índice de Precios al Consumidor se disipe con el tiempo, a medida que disminuyan las interrupciones de la oferta, se reequilibre la demanda global y los precios de la energía dejen de subir. Como resultado, se prevé que la inflación retroceda sustancialmente desde la segunda mitad del próximo año”, dijo el BoE.

Muchos observadores esperaban que el banco actuara ya sea subiendo su tasa o reduciendo su programa de compra de bonos de deuda del Estado de 895,000 millones de libras.

“El Comité votó por una mayoría de seis a tres a favor para continuar con su programa existente de compras de bonos del gobierno del Reino Unido, financiado por la emisión de reservas del banco central, manteniendo el objetivo para las acciones de estas compras de bonos del gobierno en 895,000 millones de libras”, dijo el organismo en un comunicado.

En el Banco de Inglaterra, los partidarios de una política monetaria estricta (halcones) y los del apoyo flexible a la economía (palomas) estaban claramente enfrentados.

Dos de los nueve miembros del comité de política monetaria votaron a favor de un alza de tasas y tres a favor de una reducción del programa de compra de activos.

Algunos analistas esperaban que el gobernador del Banco, Andrew Bailey, y el nuevo economista jefe, Huw Pill, se unieran a los halcones, pero votaron a favor de mantener una política monetaria flexible en noviembre.

Así, el BoE se unió a la Reserva Federal de Estados Unidos y al Banco Central Europeo en su rechazo a la idea de que se necesitarán alzas en las tasas de interés en este momento.