El desarrollo de la pandemia mantiene elevada incertidumbre en términos del grado en el que la economía global se recuperará de esta histórica crisis, más aún al observarse ya los efectos de una segunda ola de contagios, principalmente en Europa. En este sentido, los anuncios de nuevas de medidas de distanciamiento social y el número de casos repuntando se combinan bajo el constante escrutinio a los avances de las vacunas. Aunque el mercado descuenta de manera optimista su eventual aplicación, aún es altamente sensible a los retrasos y noticias relacionadas con efectos secundarios u otros inconvenientes. Esto se suma a los efectos más palpables en la economía real, como los anuncios de recortes de personal en empresas de gran envergadura en EU y otras regiones.

La ocupada agenda política en EU ha mantenido altamente vigilantes a los participantes del mercado sobre posibles acuerdos legislativos que permitan estructurar un nuevo paquete de estímulo fiscal, a pesar de que hace solo algunas semanas esta posibilidad se veía prácticamente cerrada. Sin embargo, después de un duro mensaje del presidente Trump que generó fuertes pérdidas en bolsas al señalar que las negociaciones terminaban, el optimismo ha regresado y la comunicación entre el Tesoro y el Congreso se ha reactivado. Este frente ha sido clave para explicar parte del empinamiento reciente en la curva de rendimientos norteamericana, que su vez ha contribuido a un desempeño similar en tasas mexicanas.

Respecto a la influencia del proceso electoral norteamericano, a escasos días de tener lugar y con Joe Biden aventajando ampliamente en encuestas y otros predictores, así como la posibilidad observarse una “ola azul” que de control a demócratas no solo el Poder Ejecutivo sino en ambas cámaras del Legislativo. Las implicaciones de políticas futuras de una administración demócrata a diferencia de extensión del status quo republicano son temas que el mercado continúa calculando, sin un posicionamiento que por lo pronto capture de manera comprehensiva los efectos potenciales. En este sentido, el mayor reflejo de la ventaja del partido demócrata en las predicciones actuales se ha exhibido en una percepción de menor riesgo sobre un posible conflicto constitucional después del 3 de noviembre. Con ello, la primera mitad de octubre ha resultado en un desempeño relativamente positivo para los activos de riesgo donde el dólar norteamericano se ha debilitado y permitido al peso mexicano encabezar las ganancias en el universo de divisas emergentes.

En términos prospectivos, el principal catalizador para las siguientes semanas será la elección del 3 de noviembre y la información que emane a partir de la noche de ese martes. Máxime que, junto al choque del Covid-19 en marzo y sus ramificaciones, así como la revisión a la estrategia de largo plazo del Fed en agosto, este será uno de los eventos más trascendentales e influyentes para la operación de mercados globales en los siguientes años. En la agenda aún queda un último debate presidencial entre Donald Trump y Joe Biden el jueves 22, tras cancelarse el pactado para el pasado jueves 15 siguiendo el contagio de Covid-19 del presidente y su negativa para participar en un evento virtual.

En medio de esta dinámica los bancos centrales retoman actividad, con las decisiones del BoJ y el ECB llevándose a cabo a finales de mes, seguidos inmediatamente después de la elección por la Reserva Federal. La OPEP+ realizará sus reuniones de monitoreo mensual del pacto de recorte de producción. Entre los datos a seguir destacan los reportes del PIB del 3T20 en China y en EU así como el dato oportuno para México. A nivel local las cifras de inflación, desempleo, consumo, balanza comercial y finanzas públicas. En general, la temporada de reportes corporativos tomará mayor ritmo. 

*El autor es subdirector de Estrategia de Renta Fija y Tipo de Cambio de Grupo Financiero Banorte.

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