El Producto Interno Bruto (PIB) es una expresión cuantitativa del valor de todos los bienes y servicios producidos en la economía. Es su crecimiento el que define la tasa de expansión o de crecimiento económico.

En México, la evolución actual de este indicador ha sido poco satisfactoria: en 2019 se han registrado tasas trimestrales muy bajas (de -0.3% en el primer trimestre y de 0.0% en el segundo), lo que ha resultado en una tasa de 0.2% en el primer semestre en relación con el mismo periodo del año previo. Esta insuficiencia en el crecimiento ha llevado a una discusión sobre si el país se encuentra próximo a una fase de recesión. Al respecto, son pertinentes algunas consideraciones.

Hay tres términos que, referidos al PIB, tienen sus diferencias: (i) una desaceleración indica que el ritmo de expansión del PIB está disminuyendo y se aplica generalmente a una tendencia a lo largo del tiempo; (ii) un estancamiento se refiere a que el crecimiento muestra un comportamiento bajo y que tiende a permanecer en ese nivel sin visos de repuntar o reactivarse; y (iii) una recesión, cuya acepción más aceptada es que se trata de una contracción generalizada transversal de la actividad económica.

La definición clásica de una recesión la dio, ya hace casi 100 años, el Buró Nacional de Investigación Económica (NBER) en Estados Unidos. La define como una contracción generalizada en la actividad económica, que se extiende a los mercados laborales y cuya duración es de por lo menos seis meses.

Una “regla de dedo”, derivada de la definición, es identificar una recesión cuando en dos trimestres consecutivos la tasa del PIB sea negativa. Pero este convencionalismo tiene el inconveniente que no necesariamente es indicativo de una “contracción generalizada”, pues dentro de la cifra general negativa puede haber sectores que tengan una tasa positiva.

Es por ello que para identificar una recesión se deben utilizar tanto factores cuantitativos como cualitativos, es decir, elementos de juicio. Y, de acuerdo con lo señalado, los datos del PIB al primer semestre de este año difícilmente calificarían como una recesión. La característica es la de una economía en estancamiento.

En Estados Unidos, para tener un criterio de cuando comienza y termina una recesión, el NBER estableció un comité específico para fijar esas fechas. Dicha representación tiene carácter independiente al estar conformado por cinco académicos y tiene reconocimiento oficial. De igual forma, existen comités similares basados en otros países.

En México, el Inegi recientemente convocó a un grupo técnico para recomendar las bases, reglas y criterios para integrar un comité análogo y se espera su inicio formal en 2020. Este comité será de mucha utilidad para uniformar el criterio y eliminar ambigüedades sobre cuándo decretar que la economía ha entrado en un ciclo de recesión.

El autor es vicepresidente del Comité Nacional de Estudios Económicos del IMEF.