Hasta hace unos meses, Elizabet Angoa dirigía la estancia infantil Juan Jacobo Rousseau, en Ciudad Nezahualcóyotl, Estado de México, donde atendía a 47 niños, pero al cambiar las reglas del Programa de Estancias Infantiles para apoyar a madres trabajadoras sólo se quedó con 15 y su equipo de trabajo se redujo de 12 personas a cuatro.

Cuenta que sigue viendo a los papás de los menores que tuvieron que dejar de llevar a sus hijos a la estancia y dos de ellos han tenido accidentes cuando han estado al cuidado de sus padres.

—¿Cómo fue el proceso del cambio de reglas del Programa de Estancias Infantiles para apoyar a madres trabajadoras?

—Nosotros estuvimos básicamente confiados en el mes a finales del mes de enero que todavía íbamos a continuar con el Programa de Estancias Infantiles.

Nadie nos avisó. Nadie nos informó que las cosas iban a cambiar y se iban a hacer de manera distinta.

A nosotros inclusive se nos solicitó que siguiéramos dando el servicio de manera normal. Esto ha sido un hecho arbitrario porque si ya tenían programado el cambio de cómo se iba a estructurar este nuevo programa, pues mínimo habernos informado para que tomáramos las previsiones y muchas de nosotras seguimos ofreciendo el servicio solventando con gastos para pagar al personal y todo lo que conllevó la alimentación de los niños y los servicios, o la documentación que en enero debíamos renovar cada año, como el seguro, protección civil, etcétera.

—¿Cuántos niños tenía hasta antes de que cambiaran las reglas del programa?

—Yo tenía 47 niños registrados.

—¿Y cuántos salieron debido a que ya no son atendidos por el programa?

—Solamente me quedé con 15. Yo a principios de febrero, al ver que esta situación ya no iba a ser funcional tuve que hablar con mis padres de familia y solicitarles que se hiciera un ajuste al pago que realizaban para que ellos pudieran acceder al servicio.

—¿Cuánto pagaban y ahora cuánto deben pagar?

—Ellos pagaban una cuota de 200 pesos mensuales y yo tuve que ajustar a 380 sin alimentos o 490 con alimentos, porque es el equivalente a lo que a nosotros nos subsidiaba Sedesol. Y apenas podíamos cubrir los gastos.

Obviamente había gente que trabaja como recolector de basura, comerciantes que venden fruta y obviamente no iban a poder cubrir esa cuota. Entonces no se trataba de engañarlos y yo tampoco de meterme en problemas económicos para poder solventar esos gastos.

—¿Sabe usted si los niños que ya no están con pudieron ingresar a otra estancia?

—No. Definitivamente me ha tocado ver a mis niños rodar por las calles. Algunos de ellos, sus papás trabajan en las motos (mototaxis) y ahí traen a los niños. Yo siento una gran impotencia porque ya no pude darles el servicio. Muchos de ellos ni siquiera pagaban esos 200 pesos.

Algunos se los llevan sus mamás a los puestos del mercado, están junto a la estufa. Realmente es una cuestión desesperante. Ya tuve dos accidentes reportados de estos alumnos que dejaron de ir.

Dos niños tuvieron accidentes cuando los cuidaban sus padres

—¿Qué les pasó?

—A uno de ellos la semana antepasada, estando en casa, la mamá se estaba preparando para irse a su trabajo y el niño corriendo alrededor de una mesa se golpeó la cara con la orilla y fue tan fuerte el golpe que el niño se privó del dolor. No saben darle los primeros auxilios. El niño deja de respirar.

Llamaron al servicio médico y en el tiempo que llegó, el niño ya no tenía signos vitales. Ya se lo habían reportado como fallecido.

La gran desesperación de la madre y de los vecinos (…) El papá se aferró a que le dieran la asistencia médica y le pusieron la máquina para darle choques eléctricos y lograron que reaccionara.

De ahí comenzó el calvario que hasta ahorita no ha podido resolver porque no tiene servicio médico. No tiene para los estudios. Le están solicitando que le hagan un encefalograma y varios estudios.

Gracias a Dios lo atendieron, lo sacaron de la emergencia, pero dice la mamá que el niño presenta periodos de ausencia y posibles ataques de epilepsia.

La mamá tiene su otro hijo en preescolar. Me dijo: “Me llevó a mi bebé, no tengo para pagar, le dejo al de preescolar”.

—¿Los niños que acuden a la estancia tienen seguro, verdad?

—Sí. Obligatoriamente. Es un requisito que todos nosotros teníamos y este niño lo perdió. Y nosotros ni cómo ayudarle. 

Si hubiera estado aquí, primero lo hubiéramos prevenido, porque estamos para atenderlos, mantenerlos ocupados durante el día, de manera supervisada. Eso no hubiera sucedido.

La otra niña, que es de educación especial, tuvo un incidente el fin de semana. El lunes se presenta con el labio roto. Se le abrió. A la mamá se le cayó estando en su puesto. La niña presenta retraso mental e hiperactividad. Tuvieron que darle unas puntadas. Todo esto sucedió al lado de los papás, en sus horarios de trabajo.

—¿La mamá tiene un puesto en el tianguis?

—Sí, es comerciante, tiene un puesto. Vende fruta. Estaba en su puesto, atendiendo a la clientela. Descuidó a la niña y pues se lastimó.

—¿En ambos casos, los papás de esos niños fueron censados y ya reciben el dinero como apoyo a madres trabajadoras?

—No. Uno de ellos, el niño que se accidentó no apareció en listas, siendo que si se dio de alta y es de las irregularidades que nosotros informábamos cuando nosotros dábamos de alta a un niño y en el sistema no aparecía.

Y la niña iba a ingresar en las altas que esperábamos dar en el mes de enero para registrar nuevas altas. La niña se presentó desde principios de diciembre. Actualmente sigue asistiendo pero no está dentro del programa. No la quisieron censar a pesar de que es una niña con discapacidad y que hay un documento que especifica que es una niña con discapacidad. Y está desprotegida.

El problema con los que fueron censados es que por un pequeño detalle no le están entregando el recurso que se ofreció. Por ejemplo, uno de los pretextos es que no coincide su dirección con la que está en la credencial de elector.

A mi estancia vino el funcionario de la Secretaría del Bienestar y cuando yo le dije este niño ya no está porque no puede pagar me dijo: “Ah bueno, lo descartamos”. Yo le dije pero aquí está su dirección para que vayan a censarlo y contestó: “Ay, es que está muy lejos, se queda fuera”.

Entonces obviamente cómo no se iba a ver que ya no había niños si ellos mismos los descartaron.

—¿Qué opina de esta decisión del gobierno federal?

—De entrada, es un acto irresponsable. Por parte del gobierno federal que viola los derechos de la niñez, viola los derechos de las madres trabajadoras y viola los derechos de las mujeres trabajadoras dentro de las estancias infantiles.