Tapachula, chis. Los migrantes que transitan por nuestro país no son exclusivamente centroamericanos, al menos eso se puede ver en la estación migratoria Siglo XXI de Tapachula, punto de cruce de un gran número de ciudadanos de África, Haití, Cuba, e incluso de Medio Oriente, quienes se pueden quedar varados por los trámites de asilo, y sin nada más que con lo que traen puesto.

Más de 45 días hábiles es el tiempo que debe esperar un migrante para poder acceder a una tarjeta que le permita viajar de forma segura por México y, de ser su objetivo, llegar a Estados Unidos. En este periodo, el migrante no podrá ser devuelto a su país de origen o de residencia donde su seguridad o libertad se vean amenazadas.

La ley estipula que al no acreditar su estancia legal en México, y en tanto se determina su situación migratoria, éstos deberán ser internados temporalmente en los centros migratorios por unos 20 días.

Al ser cuestionada sobre las condiciones que privan al interior de la estación, una mujer de origen cubano, que viaja con su esposo e hija, describe condiciones parecidas a las de una cárcel: hacinamiento, instalaciones en malas condiciones y comida de mala calidad.

“Convives como con 500 personas adentro y duermes en el piso (...) si te quejas de la comida, te dan malos tratos”, narra a este diario mientras espera su turno para firmar el documento que acredita que aún sigue en el país.

Mientras los migrantes originarios de Guatemala, Belice, El Salvador y Honduras pueden tramitar la Tarjeta de Visitante Regional, la cual les permitirá visitar Chiapas, Campeche, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán con una estancia máxima de hasta siete días en cada ingreso, lo que les da la oportunidad de moverse por México, los otros migrantes deben permanecer varados en espera de que se resuelva su petición de asilo.