En México, la pobreza y, en particular, la pobreza extrema, son causas estructurales de las formas contemporáneas de esclavitud. La vulnerabilidad es aprovechada por los grupos de delincuencia organizada para iniciar, engañar, reclutar, robar, comprar y vender, intimidar, capturar, seducir, enamorar, castigar y controlar a las víctimas, revela un informe de la Coalición Regional contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe (Catwlac, por su sigla en inglés).

Presentado por la coordinadora de Catwlac, Teresa Ulloa, el Informe anual de datos estadísticos y georreferenciados de casos Sistema Alerta Roja (SEGSAR) , arroja que este mecanismo ha registrado un incremento considerable de casos de desapariciones de personas. En el 2006, la organización contabilizó 14 casos; en el 2012, se incrementó a 55 casos, y en el 2014, el aumento fue aun mayor, ya que recibieron 110 casos nuevos; en total, hasta el año pasado tenían contabilizadas 228 presuntas víctimas de formas contemporáneas de esclavitud.

El SEGSAR es una base de datos que permite a la no gubernamental ofrecer datos duros sobre las formas contemporáneas de esclavitud. Si bien no son el total de casos reportados en el país, sí reflejan un buen ejemplo del panorama de trata , explicó Ulloa.

Los números arrojan que las víctimas son, en su mayoría, mujeres, con un total de 212, y 16 víctimas son hombres. Los datos demuestran que las mujeres jóvenes corren más riesgo. La mayoría de las que se registraron en el 2014 se encuentran entre los 12 y los 18 años, seguidas por mujeres jóvenes, de entre 18 y 25 años. Siguen las mujeres entre 25 y 35 años, y niñas, de entre cinco y 11. La gran mayoría de varones registrados fueron niños pertenecientes a dos grupos etarios: de cero a cinco años, y de cinco a 12.

Las formas más comunes de reclutamiento son la fuerza, el engaño y la seducción. Los registros del SEGSAR muestran que la explotación sexual es la manifestación más común de esclavitud, especialmente en aquellos casos donde no hay relación previa entre la víctima y el reclutador.

La segunda forma más común de explotación es la utilización de niñas y niños para actividades de la delincuencia organizada.

La gran mayoría de casos de explotación están ligados a la delincuencia organizada. De los 228 casos reportados en el SEGSAR, 68% involucra a la delincuencia organizada y 32%, a la común.

En los primeros casos ligados a la delincuencia organizada, la forma más común de explotación fue la trata, con 111; seguida de explotación sexual, 105, y laboral, con cinco.

En los casos de delincuencia común, la explotación de la trata es la forma más común de explotación con 47 casos; seguida por prostitución, 26; violencia familiar, tentativa de trata, esclavitud y reclutamiento para actividades delictivas.

Los principales estados de la República Mexicana detectados como lugares de destino con el propósito de trata interna son: Distrito Federal, 27 casos; Estado de México, 13; Puebla, 11; Chiapas, nueve; Hidalgo, seis; Tlaxcala, cuatro; Oaxaca, cuatro; Morelos, tres; Veracruz; Coahuila; Tabasco y Tamaulipas, con dos cada uno.

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