Con la serenidad y confianza que les da ser parte de una ceremonia que es ya oficialmente Patrimonio Cultural Intangible de la Ciudad de México, los actores participantes en la representación de la Pasión de Cristo en Iztapalapa comenzaron a recorrer las calles de pueblos y barrios.

En este jueves santo, primer día de la representación popular de la vida y pasión de Jesucristo, los actores recorrieron las calles Aztecas, Toltecas, Primer Callejón de General Anaya, Comonfort y Ermita Iztapalapa para llegar hasta el santuario del Señor de la Cuevita.

En ese lugar se programó un descanso para retocar el vestuario que se usaría en la representación de la Última Cena, que escenificarían a partir de las 20:00 horas en la Macroplaza Cuitláhuac, ubicada en el corazón de Iztapalapa.

Más tarde, alrededor de las 21:00 horas, la procesión y la muchedumbre que la acompaña se dirigirán al Cerro de la Estrella donde se hará la representación de la Oración del Huerto.

Hasta la tarde de este jueves la representación de la Pasión de Cristo transcurría con normalidad, sin las grandes multitudes provenientes de toda la ciudad, como se espera ocurra el viernes cuando culmine esta representación con la muerte de Cristo en la cruz.

El operativo de seguridad preparado por las autoridades capitalinas y delegacionales cumplió su objetivo, al impedir la circulación vehicular en toda la zona centro de la demarcación.

Las autoridades delegacionales hicieron su trabajo al reubicar a los vendedores ambulantes que normalmente ocupan las calles donde se escenifica la pasión.

Así miles de personas que caminan por las calles centrales de Iztapalapa lo hacen en un espacio perfecto para la convivencia familiar, donde actores y espectadores se preparan para las escenas definitivas, que ocurrirán la noche del jueves y el viernes santo.

Los responsables del operativo de seguridad denominado Estado de Fuerza, que incluye dos mil elementos de policía y mil 500 trabajadores, sólo han consignado por el momento incidentes menores.

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