El dictamen de fuego ordenado por la PGR y practicado por expertos en fuego en el basurero de Cocula, coincide con la declaración de quien fuera líder del grupo criminal Guerreros Unidos (GU), Sidronio Casarrubias Salgado, quien aseguró que en el lugar fueron asesinadas y calcinadas 17 personas.

El pasado 1 de abril, Ricardo Damián Torres, el representante del Grupo Interdisciplinario de Expertos Internacionales para el tercer peritaje en la investigación del Caso Iguala, presentó el dictamen del estudio de fuego practicado en el basurero de Cocula. Refirió que derivado de los análisis practicados se puede concluir que existe evidencia suficiente, inclusive observable físicamente, de que sí hubo un evento de fuego controlado de grandes dimensiones en el basurero, lo que permite determinar que al menos 17 seres humanos, adultos, fueron quemados.

El perito incluso afirmó que había las condiciones de cantidad de combustible, tiempo y circunstancias necesarias para una quema masiva de 43 cuerpos, tal y como se indicó en las declaraciones de los detenidos por estos hechos; sin embargo, solamente con una prueba a gran escala podrá confirmarse esta posibilidad , manifestó.

En ese marco, la declaración de Sidronio Casarrubias refirió que la noche del 27 de septiembre del 2014 fue contactado por su jefe de plaza en Iguala, Gildardo López Astudillo, el Gil, quien le informó vía mensaje celular que tenía detenido a un grupo de personas a quienes identifica con el grupo contrario de los Rojos. Casarrubias avaló las acciones para defender su territorio.

En esa misma conversación, el Gil me dice que los otros 17 Rojos ya se habían ido al agua, ósea que ya los quemaron y que las cenizas las tiraron al agua, yo me imagino que es el río Cocula , refirió en su declaración.

Cabe destacar que otras de las declaraciones de sicarios de Guerreros Unidos que coincide en el número de personas calcinadas (17), pero no en el sitio del basurero de Cocula, es la del sicario Marco Antonio Ríos Berber, quien declaró conocer que unos 17 estudiantes fueron calcinados en Pueblo Viejo, Iguala, y depositados en fosas clandestinas.

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