Los caballos, las adelitas, los charros, los fusileros y los arietes volvieron a las calles durante el 109 aniversario del inicio de la Revolución Mexicana. En la plancha del zócalo, militares, marinos y voluntarios hicieron una magna representación, desde las culturas: maya, teotihuacana y tolteca, hasta momentos de la Independencia, la Reforma y la Revolución.

Desde el balcón central de Palacio Nacional, acompañado de su esposa Beatriz Gutiérrez y los secretarios de la Defensa Nacional y Marina, el presidente Andrés Manuel López Obrador atestiguó el evento visiblemente emocionado cuando aplaudía durante las escenas históricas. Era su evento. El presidente fue quien ordenó el regreso del desfile cívico militar al zócalo, pues en años anteriores únicamente se realizaba un desfile principalmente deportivo.

Desde las 11:22 de la mañana y tres horas después, en la plancha del zócalo se presentaron 11 banderas, 40 estandartes nacionales, 3,133 personas, de las cuales 1,030 forman parte de las Fuerzas Armadas y Guardia Nacional, y 2,133 de diversas agrupaciones ecuestres y charras de 22 estados. Desfilaron también 51 vehículos temáticos; dos piezas de artillería y tres aeronaves Stearman como los usados en la batalla de Topolobampo, primer combate aeronaval del mundo.

María Inés Ochoa, la Rumorosa, interpretó piezas como “El Barzón”, “La Adelita” y “La Feria del Pueblo”.

Los asistentes al zócalo pudieron observar escenificaciones con 50 personajes históricos, entre ellos Venustiano Carranza, Benito Juárez, Victoriano Huerta, Emiliano Zapata y Francisco Villa.

Por ser un día laboral, las calles del primer cuadro de la Ciudad de México no se observaron abarrotadas, aunque prevaleció el caos vial y con ello la molestia de automovilistas y hasta de usuarios del Metro, debido a los tumultos en estaciones como Pino Suárez.

El desfile inició en la plancha del zócalo hasta el Campo Marte, donde finalmente concluyó.

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