La galería fotográfica de la vida pública de Rosario Robles Berlanga la muestra sonriente lo mismo que con Cuauhtémoc Cárdenas, Pablo Gómez, Fidel Castro, Andrés Manuel López Obrador que, con Enrique Peña Nieto, Óscar Espinosa Villarreal, Luis Videgaray y Manlio Fabio Beltrones, entre muchos más.

En menos de 30 años pasó de las filas de la lucha sindical a las de la administración pública neoliberal; del maoísmo, al cardenismo y de ahí al peñismo. Del perredismo al gabinete priista. Y en ese lance sorteando escándalos siempre relacionados con dinero.

Originaria de la Ciudad de México, donde nació el 17 de febrero de 1956, Robles Berlanga estudió economía en la UNAM, donde logró ser adjunta de profesor en 1976. Ahí inicio su carrera como docente que concluiría en 1997.

La universidad era su vida. Ahí conoció al profesor universitario Julio Moguel, padre de su hija Mariana, dedicada ahora a la vida política en el PRI.

 

Ese mundo le abrió paso a la vida pública. El camino fue el Sindicato Independiente de Trabajadores de la UNAM: de 1985 a 1993 fue parte del Comité Ejecutivo Nacional, durante los periodos de los rectores Jorge Carpizo y José Sarukhán.

La economista con maestría en Desarrollo Rural por la Universidad Autónoma Metropolitana fue parte del grupo que fundó el PRD en 1989 y en 1994 fue electa diputada federal. En el recinto de San Lázaro presidió la comisión de Desarrollo Social, área que a la postre marcaría su vida.

De ahí logró que el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano la designara Secretaria General de Gobierno del Distrito Federal, en 1997, cuando los capitalinos pudieron elegir por primera vez a su gobierno.

Cuando Cárdenas Solórzano buscó la candidatura a la presidencia de la República, en septiembre de 1999, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) la nombró Jefa de Gobierno interina, cargo que concluyó en 2000.

Fue popular. Más de uno la recuerda por su frase “tengo las faldas bien puestas”. Carlos Ahumada, con quien tuvo una relación sentimental,  en su libro “Derecho de Réplica”, cuenta que en 2001 Robles estaba “¡¡ob-se-sio-na-da!!” con ser presidenta y cuenta que, en alguna ocasión, estando dentro de un Mercedes Benz, cruzando el Muro de Berlín, le dijo: “Te invito a tomar una botella de vino tinto en los primeros meses de 2007, aquí mismo en Berlín, tú y yo solos, para celebrar mi nueva encomienda como presidenta de la República”.

Sale del PRD en medio de acusaciones

Su siguiente paso fue la presidencia del PRD en 2002. Ganó el proceso interno a Jesús Ortega, quien se quedó con la Secretaría general, pero renunció al cargo y la ocupó Raymundo Cárdenas.

A Robles le tocó operar la lección intermedia de 2003. Prometió que ese partido obtendría 20% de los votos y obtuvo 17.61%, con lo cual logró una bancada de 97 diputados en la LIX legislatura, abajo del PAN que tuvo 151 y del PRI con 224.

Pero las cosas se le complicaron al frente del partido. El 7 de febrero, durante el Consejo Nacional del PRD, Carlos Payán —para algunos por encargo de López Obrador que veía con recelo las posibilidades políticas de Rosario Robles—, dio lectura a un informe sobre la gestión del CEN. Decía que durante la gestión de la dirigente la deuda de ese partido creció 289 millones de pesos, en medio de desorden administrativo.

Con base en los resultados de una auditoría externa, realizada por el despacho Deloitte & Touche, pedía una investigación a fondo por “posibles actos de corrupción” además de que se acusaba de que se contrataron pasivos por “personas sin autorización estatutaria” y se sustrajeron 20 millones de pesos que debieron destinarse a la remodelación del edificio sede del partido.

Robles Berlanga fue obligada a renunciar en agosto de ese año y fue sustituida por Leonel Godoy.

Luego vendría el episodio de los video escándalos relacionados con gente del PRD recibiendo dinero. De ahí salió raspada.

En en el noticiero de Televisa conducido por Brozo se mostraron unas imágenes donde se ve al entonces presidente de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), René Bejarano, uno de los principales operadores políticos de López Obrador, recibir miles de dólares en efectivo del empresario Carlos Ahumada.

El asunto fue que el propio Bejarano declaró después que el dinero se lo entregó a la presidenta del PRD, Rosario Robles. 

El asunto no paró ahí, también fue relacionada con el trasiego de dinero documentados en otros videos donde se ve a Ramón Sosamontes, una persona muy cercana con ella y Carlos Imaz, también recibiendo dinero de Ahumada. En ambos casos también salió a relucir su nombre como la que había estado detrás de esos movimientos de dinero.

Robles Berlanga siempre ha negado esas acusaciones y nunca ha sido involucrada judicialmente con esos hechos.

Lo cierto es que el golpeteo político dentro y fuera del PRD se incrementó y finalmente renunció a su militancia, en agosto de 2004. Junto con ella se fue Ramón Sosamontes.

De sus declaraciones de aquella época destaca cuando dijo: “debo admitir que cometí el error de relacionar lo personal con la política”.

Alejada del PRD, fundó en 2007 la iniciativa Sostén, Centro de Inteligencia, dedicada al asesoramiento y consultoría electoral. Tuvo entre sus clientas a la panista poblana Blanca Alcalá y a la priista Ivonne Ortega.

Peña la relanza al primer escenario de la política nacional

Su relanzamiento en el escenario político nacional fue en septiembre de 2012. El presidente electo, Enrique Peña Nieto presentó a su equipo de transición. En la posición número tres, debajo de Luis Videgaray e Idelfonso Guajardo apareció el nombre de Rosario Robles Berlanga como vicecoordinadora de Asuntos Internacionales.

Posteriormente, en diciembre de 2012 fue designada Secretaria de Desarrollo Social, donde, de acuerdo con una investigación periodística llamada estafa maestra, de la organización de la sociedad civil Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad y Animal Político, ocurrió un procedimiento para desviar a empresas fantasma más de 3,000 millones de pesos de los ejercicios fiscales de 2013 y 2014.

El desvío se concretó gracias a la firma de convenios entre esta secretaría y las universidades autónomas de Morelos y Estado de México, que sirvieron de intermediarias para canalizar recursos a 11 empresas fantasma que luego entregaron el dinero a una empresa (ESGER) sin firmar un solo contrato.

La dependencia habría firmado al menos 10 convenios con esas dos universidades, con las cuales se habría maquinado un fraude por 2,224 millones 559,800 pesos. Por lo menos eso fue lo que se documentó en la investigación.

En agosto de 2015 Rosario Robles fue designada secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y urbano (Sedatu). Con ella se fueron 16 funcionarios que la acompañaron en Sedesol. De acuerdo con Animal Político, 12 de ellos firmaron en Sedesol convenios con universidades por más de 2,000 millones de pesos, presuntamente desviados a empresas fantasmas.

Su círculo cercano

Entre quienes la acompañaron en ambos encargos destacan Emilio Zebadúa, oficial mayor; Ramón Sosamontes, Jefe de Oficina y Comunicación Social y Enrique Prado Ordóñez, director de Adquisiciones y Contratos.

Además, Humberto René Islas, director general de Recursos Materiales; Marcos Salvador Ibarra, director general adjunto en la Coordinación de Delegaciones y José Antolino Orozco, director general de Estadística y Padrones. Estos tres firmaron nuevamente convenios con universidades en Sedatu.

Entre 2015 y 2017, la Auditoría Superior de la Federación interpuso al menos seis denuncias por irregularidades cometidas con el esquema denominado estafa maestra.

El 18 de septiembre de 2018, MCCI, con el apoyo de la organización civil Tojil, presentó una denuncia formal contra funcionarios de la Sedesol y Sedatu que resulten responsables del desvío de aproximadamente 7,000 millones de pesos de recursos públicos evidenciado en la investigación periodística realizada citada.

La Fiscalía General de la República (FGR) solicitó a un juez una audiencia para formular imputación y vinculación a proceso en contra de Rosario Robles por la posible comisión del delito de ejercicio indebido del servicio público. En consecuencia, un Juez Penal en el Reclusorio Sur citó a la exfuncionaria para comparecer a una primera audiencia el 8 de agosto.

Luego de dos audiencias, el martes 13 de agosto, un juez vinculó a proceso a Rosario Robles por  uso indebido del servicio público cuando estuvo frente de la Sedatu y la Sedesol. El juez ordenó dos meses de prisión preventiva justificada en el penal de Santa Martha Acatitla para la exfuncionaria, para que se concluya la investigación complementaria.

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ACTUALIZACIÓN: Este artículo originalmente publicado el 31 de julio, fue revisado y actualizado el martes 13 de agosto de 2019.