El presidente de la CNDH, Raúl Plascencia, aseguró que la fuga en el penal de Piedras Negras es una muestra de la grave situación en que se encuentra el sistema penitenciario del país. Además, adelantó que presentará un diagnóstico de la situación de 431 centros de reclusión.

Dijo que, lamentablemente, en los centros de reclusión no se han tomado las medidas adecuadas tanto en estructura como de personal, de presupuesto y de resguardo. Consideró inaceptable que a un reo de alta criminalidad se le envíe a un reclusorio del cual se puede fugar fácilmente.

Hace 17 años, el organismo advirtió -en el caso de Coahuila- sobre la presencia de privilegios, grupos de poder (autogobierno), tráfico de drogas, falta o insuficiencia de trabajo, falta de actividades educativas, carencia de personal, falta de clasificación y separación, instalaciones en mal estado, sobrepoblación; golpes y maltrato, deficiente alimentación, sanciones indebidas, desconocimiento del reglamento, así como carente o inadecuada atención médica.

La problemática e irregularidades que se viven en los centros de reclusión son añejas. Desde el 2004, la Comisión Nacional de Derechos Humanos alertó sobre las condiciones en las que se encuentran los penales dependientes de gobiernos locales o municipales. En el informe especial, el organismo denuncia prácticas de corrupción, privilegios para grupos con poder económico que llegan a conformar autogobiernos, así como tráfico y consumo de drogas.

En un informe especial, la CNDH detectó que en los centros penitenciarios existen grupos de internos que, mediante el empleo de la violencia, se erigen en autoridad con capacidad de decisión, someten a su régimen a la mayoría de la población y controlan el establecimiento. Dicho fenómeno, conocido como autogobierno, es generado por diversas causas, entre las que se encuentran el escaso personal de seguridad que labora en los centros.

Desde hace ocho años, el organismo denunció que en muchas ocasiones, en las redes de corrupción están involucrados internos y autoridades.

Otra grave irregularidad que existe prácticamente en todos los centros de reclusión del país -según se plasma en el informe especial- es la relacionada con el tráfico y consumo de narcóticos. Y es que derivado de las revisiones hechas por la CNDH, hay lugares en los que los internos pueden conseguir toda clase de sustancias, desde bebidas embriagantes, marihuana, cocaína, heroína, hasta drogas sintéticas.

En algunos casos, son las autoridades las que se encargan de introducir dichas sustancias o permitir que los visitantes realicen esa tarea, siendo que la distribución y venta es realizada a través del personal de custodia o por internos que forman parte del autogobierno y las redes de corrupción.

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