Los padres y familiares de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa aseguraron que no encuentran avances sustanciales por parte de la Fiscalía General de la República (FGR) en la detención de personajes involucrados en la “verdad histórica” como tampoco en conocer el paradero de los normalistas. Confiaron en que la contingencia sanitaria que se vive en el país no detenga los avances de las investigaciones.

Mediante una carta, el colectivo de los padres aseguró que “las investigaciones y búsquedas han presentado avances mínimos, ya que se encontraron hallazgos importantes que están siendo identificados en los laboratorios de la Universidad de Innsbruck, se han realizado tres detenciones y se libró orden de aprehensión contra Tomás Zeron de Lucio, ex jefe de la Agencia de Investigación Criminal y uno de los que construyó la mentira histórica. Sin embargo, tales pasos no logran ser suficientes para dar con el paradero de nuestros hijos y para conocer la verdad y acceder a la justicia”.

Dijeron que les preocupa “que la contingencia decretada por la pandemia del Covid-19 sirva para la inacción de las autoridades obligadas a buscar e investigar el paradero de nuestros hijos y que la agenda mediática concentrada en el tema sanitario invisibilice a los desaparecidos y el dolor que las madres y padres vivimos cada día”.

Instaron al gobierno federal a que busque los mecanismos adecuados para que, sin romper con las reglas establecidas por la contingencia de salud, la búsqueda y la investigación no se detengan.

“Por nuestra parte no nos quedaremos callados. Los 26 de cada mes nuestra voz se escuchará exigiendo presentación con vida de los 43. Es menester que los abajo busquemos formas creativas para continuar la organización popular. Que nada nos detenga, que nada nos calle”, dijeron.

Finalmente, expresaron su pésame a todas las familias cuyos seres queridos han fallecido a causa del coronavirus.

“Queremos decirles que las madres y padres todos somos indígenas y campesinos y desde que nacimos nada era seguro. La incertidumbre y la muerte siempre fueron una posibilidad cercana, el hambre, la pobreza, la falta de acceso a los servicios de salud son males que siempre hemos padecido. Cada día que amanece tenemos que luchar de sol a sol para sobrevivir y no morir de hambre, pero siempre vivimos en armonía con la madre tierra. La desaparición de nuestros hijos nos golpeó y convirtió nuestra complicada vida en una pesadilla de la que no podemos despertar”, dijeron.

jmonroy@eleconomista.com.mx

kg