Las políticas de drogas actuales han provocado un aumento del encarcelamiento de mujeres en América Latina, quienes se encuentran en prisión, principalmente por delitos de microtráfico o transporte de drogas. Las consecuencias del uso de las cárceles pueden ser vistas no sólo en la forma en que las vidas de estas mujeres son afectadas, sino también en los efectos sobre su familia, hijos y dependientes, destaca un informe presentado por el Colectivo de Estudios Drogas y Derecho (CEDD).

Este colectivo reúne investigadores -en su mayoría juristas- de nueve países latinoamericanos: Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Perú y Uruguay, impulsado por iniciativa de WOLA y el Transnational Institute (TNI).

El informe Mujeres y encarcelamiento por delitos de drogas advierte sobre las cárceles mexicanas que las encarceladas comparten un perfil sociodemográfico similar: son jóvenes, pobres, madres solteras y jefas de hogar, con baja escolaridad, responsables del cuidado de sus hijos y de otros miembros de su familia y, frecuentemente, pertenecen a minorías étnicas (negras, indígenas y latinas).

En México hay un número significativo de mujeres indígenas en prisión por delitos relacionados con las drogas. Ello evidencia el hecho de que la aplicación de leyes de drogas es siempre selectiva: castiga a los más pobres y débiles en general, pero afecta de manera desproporcional a las mujeres en situación de exclusión social o de vulnerabilidad.

Del 2001 al 2015, la tasa de encarcelamiento femenino por cada 100,000 mujeres en el país pasó de 7.1 a 21.6, de acuerdo con datos recopilados por el International Center for Prison Studies (ICPS).

El encarcelamiento de mujeres madres y cuidadoras en particular puede tener consecuencias devastadoras para sus familias y comunidades. Muchas de ellas tienen poca o ninguna educación, viven en condiciones de pobreza.

Pese a llevar la peor parte de las políticas represivas, estas mujeres rara vez son una verdadera amenaza para la sociedad; la mayoría son detenidas por realizar tareas de bajo nivel pero de alto riesgo. Muchas han sido detenidas por la distribución de drogas a pequeña escala como una manera de sobrevivir a la pobreza o como resultado de la coacción de una pareja o familiar.

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