A diferencia de la transición política que se dio en 2000 luego de la victoria de Vicente Fox, hecho por el cual se puso fin a un régimen de 70 años, la elección de Andrés Manuel López Obrador el 1 de julio del 2018 no hizo que la Freedom House mejorara la nota de libertades a México en su índice Freedom in the World 2019.

En la edición 2001 del índice, que mide el estado de los derechos políticos y libertades civiles en los países, México mejoró sustancialmente su nota. Pasó del 3.5 de la medición de 1999, a 2.5, en una escala que va del 1 al 7, en la que 1 es “más libre”, y 7 indica “menos libre”. La elección de Vicente Fox en las presidenciales de 2000 en México fue una de las razones que los analistas de la organización no gubernamental Freedom House decidieran dar un voto de confianza y mejorar la nota del país, que dio el salto del grupo de “países parcialmente libres” al de “países libres”.

“En México, las promesas de acabar con la corrupción y enfrentar a las violentas bandas de narcotraficantes también impulsaron al populista de izquierda Andrés Manuel López Obrador a la presidencia, aunque aún tiene que explicar cómo logrará sus objetivos”, indica el estudio.

Los países en el rango que va del 1 al 2.5 son considerados "'libres"; de 3 a 5 puntos es el rango para los "parcialmente libres", y de 5.5 a 7 el país o territorio es considerado "'no libre'".

En la edición 2019 del Freedom in the World, la elección de un gobierno cuyos objetivos caen en el lado izquierdo del espectro político, no dieron para replicar el optimismo mostrado con la elección de Vicente Fox en el 2000. El país mantuvo su nota de 3.0, que calificación obtenida desde 2011, como resultado de la estrategia fallida de combate al narcotráfico emprendida por el entonces panista Felipe Calderón, que ha dejado un saldo de miles de muertos y la reducción de las libertades ciudadanas y violación de los derechos humanos a causa de la inseguridad.

Con todo, el resultado obtenido por México está en línea con las tendencias globales. El resumen ejecutivo del Freedom in the World 2019 señala que las libertades en el mundo han hilado 13 años a la baja según sus mediciones, y que califica como un retroceso de la “ola democratizadora” que comenzó a finales de la década de los años setenta. Por otro lado, el avance de regímenes contrarios a los valores democráticos en todo el mundo, explica el estudio, se entiende a las altas tasas de desigualdad que se registran en todo el mundo, y que llevan a los electores a favorecer con su voto a candidatos que se prometen como anti régimen, con la esperanza de revertir el problema.

Países como Siria, Corea del Norte y Arabia Saudita recibieron las calificaciones más bajas en el índice de libertades. Por el contrario, Finlandia, Noruega, Suecia y Canadá encabezan el grupo de países con los más altos índices de libertad. México, se sitúa entre los países “libres” y los “no libres”.

El estudio fue publicado en línea este martes, pero la nota explicativa que acompaña usualmente a los resultados de cada país, y que presenta la argumentación para los mismos, hasta el momento de publicación de esta nota no se había integrado. En su lugar, El Economista ofrece la reseña de las notas explicativas para los estudios de los años previos, y que permiten ver la evolución de los resultados del país en el índice.

1999, nota 3.5, “parcialmente libre”. México, con un partido en el gobierno por más de 70 años

Los realizadores de la primera edición del Freedom in the World dieron a México una nota de 3.5, justo a la mitad de los dos polos de “más libre” y “menos libre”. El país exhibía entonces, en opinión de la Freedom House, tendencias a mejoras democráticas, luego de una década de reformas y la acción de la sociedad civil, misma que se había conformado en el mismo lapso. El lastre era entonces un régimen que había gobernado al país por 70 años de forma continua, a través del Partido Revolucionario Institucional, que se había visto obligado a realizar una elección interna para escoger a su candidato a la elecciones presidenciales de 2000, en contraste con la práctica del “dedazo”, es decir, que el Presidente de la República fuera el único elector del partido.

2001, nota 2.5. México entra al grupo de países “libres”

México entró en el rango de los países que las mediciones de la Freedom House considera “libres”, luego del resultado de la elección presidencial que dio como ganador a Vicente Fox con 42.5% de la votación, y que significaba la derrota electoral del PRI, partido que había gobernado por más 70 años consecutivos al país. Esta transición política, aunada a la modernización de las instituciones del país que incorporaban cambios democráticos gracias a la acción de la sociedad, fueron los hechos que ponderó al organización no gubernamental para mejorar de forma sobresaliente la nota de libertad del país en más de un punto, y que le situaba entre los países “libres”.

2003-2006, nota 2.0. Altas expectativas sobre el gobierno de transición

Iniciativas anticorrupción, la apertura de archivos gubernamentales secretos y la investigación de crímenes políticos pasados —el ex presidente Luis Echeverría fue interrogado por un fiscal especial sobre los posibles cargos de genocidio derivados de las matanzas de estudiantes de 1968 y 1971—, y la captura y encarcelamiento de capos del narcotráfico, son las razones de que la Freedom House tuviera perspectivas optimistas sobre el avance democrático de México bajo el gobierno de Vicente Fox, que aún mantenía vivas las altas expectativas que su elección generó entre los mexicanos y los mercados internacionales. La nota de 2.0 en libertad dada por primera vez en 2003, acompañaría al gobierno del panista hasta el fin de su periodo presidencial.

2007, baja la nota a 2.5. El crimen organizado y una elección presidencial cuestionada

El corte de caja del sexenio de Vicente Fox, que había generado altas expectativas, indicaba que el panista dejaba al país en lo que a la postre se podría entender como los inicios de una estrategia fallida que dejaría miles de muertos y desaparecidos. Con los carteles del narcotráfico disputándose los territorios de la frontera norte y ocho periodistas asesinados debido a sus labores de investigación sobre los vínculos de complicidad entre los aparatos policíacos y las bandas del crimen organizado, sumado a una elección presidencial llena de irregularidades que pusieron en cuestión la victoria del candidato Felipe Calderón, la Freedom House decidió bajar la nota de México de 2.0 a 2.5.

2011, baja la nota 3.0. La estrategia fallida contra el narco afecta las libertades

Con 15,000 personas muertas en actos de violencia asociados al combate a los carteles de narcotráfico emprendido por el gobierno de Felipe Calderón, altos índices de corrupción oficial y la libertad de prensa amenazada tanto por el crimen organizado como por funcionarios, Freedom House devolvió a México al conjunto de países “parcialmente libres”, a 10 años de haber dejado por primera vez esta clasificación, y que no dejará en los años subsecuentes.

2018, la nota se mantiene en 3.0 por ocho años consecutivos

Los casos de corrupción de varios funcionarios de alto rango, principalmente del PRI —y que incluyen al presidente Enrique Peña Nieto—, la paralización de la creación de un sistema anticorrupción, el espionaje perpetrado por el Estado contra periodistas y actores de la sociedad civil, las más altas tasas de asesinatos registradas desde el inicio del combate al narcotráfico, altos niveles de desigualdad, entre otros motivos, fueron los argumentos presentados por la Freedom House para mantener la nota de México y mantenerle así en el grupo de naciones “parcialmente libres”.

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La Freedom House es una organización no gubernamental fue fundada en 1941, y tiene su sede en Washington D. C., Estados Unidos. Conduce investigaciones y promociona la democracia, la libertad política y los derechos humanos, y publica cada años, desde 1999, el Freedom in the World. 80% de su financiamiento proviene del gobierno de Estados Unidos, razón por la cual los analistas han puesto en duda la imparcialidad de los resultados de sus estudios, al señalar que esta alta dependencia de recursos ponen bajo sospecha la independencia de la organización.