México se posicionó como uno de los países de América Latina con mayor desigualdad en la región, ello debido a que sólo 10% de la población concentra 59% de los ingresos del país, mientras que 1% agrupa 29% de los ingresos, plasmó el reciente informe Regional de Desarrollo Humano 2021 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

“Entre los países de América Latina analizados, Chile, México y Brasil tienen la mayor concentración de ingresos: el 10 por ciento más alto captó más del 57% de los ingresos nacionales y el 1% más alto, más del 28%, en 2019. La concentración del ingreso en estos países es persistentemente alta y/o aumenta en el tiempo”, añade el documento.

El PNUD también señaló que actualmente, 70% de la población en México cree que el país está gobernado en beneficio de los intereses de unos pocos y no por el bien de todos, ello luego de advertir que las percepciones de la gente sobre la desigualdad, moldean tanto sus posturas políticas (y por lo tanto su respaldo a diferentes enfoques de política) así como sus aspiraciones (y por lo tanto su esfuerzo por alcanzarlas), reflejándose en temas como, por ejemplo, quién debería recibir transferencias del gobierno y quién debería pagar impuestos.

Estas preocupaciones, agregó, han generado que la gente se sienta frustrada no solo por la injusticia en los resultados, sino también en los procesos, en particular por la enorme influencia política de unos pocos grupos poderosos.

Percepción de pobreza

Asimismo, el informe destaca que uno de los desafíos más perniciosos de la alta desigualdad en un país es la forma en que concentra el poder, ya que “la concentración de poder en manos de unos pocos que defienden el interés privado en lugar del bien común es uno de los factores que conectan la alta desigualdad y el bajo crecimiento, ya que a menudo resulta en políticas distorsionadas, miopes e ineficientes, y en instituciones débiles”.

Mientras que, en general, los latinoamericanos no son conscientes de qué tan pobres son en realidad los pobres, lo cual, se dijo, puede frenar la demanda de políticas más redistributivas.

Por otro lado, se indicó que los altos niveles de desigualdad pueden fomentar las condiciones para mayores niveles de violencia, como en el caso de México, además de estar vinculada a un menor crecimiento económico.

Según el organismo, América Latina es la región más violenta del mundo. Concentra el 9% de la población y una tercera parte de los homicidios.

Empresas familiares

El PNUD lamentó que la historia de la desigualdad en la región se desenvuelve en paralelo a una historia de mal desempeño económico, caracterizada por alta volatilidad y períodos breves de rápido crecimiento, con México como uno de los países donde el crecimiento no sólo ha sido a menudo negativo, sino también más lento de lo necesario para seguir el ritmo de la expansión demográfica. Según los datos recabados por la ONU, de 1962 al 2019, nuestro país ha tenido cerca de 50 años con un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) positivo y ocho años con cifras negativas.

Por otro lado, se resaltó el papel que juegan las empresas familiares en la desigualdad de un país y la política, ya que si las familias se ponen de acuerdo para apoyar a los políticos, pueden monitorear su actuación más efectivamente a lo largo del tiempo y premiar o castigar de acuerdo con ello.

“En promedio en América Latina, el 22 por ciento de las empresas que cotizan en bolsa, y el 28 por ciento de las grandes empresas (con entre 100 y 5,000 empleados) son de propiedad familiar. Las empresas familiares figuran entre las 50 empresas más grandes y aportan al menos el 30% de los ingresos de este grupo (Brasil) y hasta más del 90 por ciento (México)”.

maritza.perez@eleconomista.mx