El Papa nombrará un delegado y creará una comisión para reformar la orden Legionarios de Cristo, cuyo fundador, el sacerdote mexicano Marcial Maciel, abusó sexualmente de niños y tuvo tres hijos, informó el sábado la Santa Sede.

En un comunicado, el Vaticano denunció a Maciel por crear un "sistema de poder'' basado en el silencio y la obediencia que le permitió llevar una doble vida "desprovista de escrúpulos y sentimiento religioso auténtico'' y abusar de niños durante décadas sin el menor freno.

El Vaticano aseguró a los miembros actuales de los Legionarios que les ayudará a ``purificar'' aquello que queda de bueno en la orden.

La Santa Sede emitió el comunicado después de la reunión de Benedicto XVI con la comisión de cinco obispos que investigaron a los Legionarios para determinar su futuro.

La comisión visitó más de 120 comunidades legionarias para entrevistarse con sacerdotes y religiosos, y el viernes presentó su informe en una reunión a la que asistió inesperadamente el pontífice.

Durante la visita apostólica, de julio del 2009 a marzo del 2010, los prelados inspeccionaron escuelas, casas religiosas, noviciados y centros pastorales de los Legionarios de Cristo.

La auditoría fue ordenada por Benedicto debido a los escándalos en los que se ha visto involucrado Maciel.

La comisión estuvo integrada por los obispos Ricardo Watty Urquidi, de Tepic, México; Charles Joseph Chaput, de Denver, Estados Unidos; Giuseppe Versaldi, de Alessandria, Italia; Ricardo Ezzati Andrello, de Concepción, Chile; y Ricardo Blázquez Pérez, de Bilbao, España.

La presencia del Papa en la reunión del viernes fue una muestra más de que asume personalmente la responsabilidad de la investigación. En esta semana se reunió con obispos alemanes para analizar la renuncia de un prelado abusivo, y el lunes próximo obispos belgas discutirán la renuncia de su colega más antiguo, quien confesó que había abusado de un niño.

El fundador de los Legionarios de Cristo murió en el 2008 apartado del ejercicio de la vida religiosa. El 19 de mayo del 2006, Benedicto XVI le había ordenado que se abstuviera de ejercer el sacerdocio públicamente y llevara una vida de oración y penitencia.

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