Luis Niño de Rivera llegó al mundo de la banca con un currículum donde destacaba su desempeño como basquetbolista, clavadista y torero. Hoy con más de 44 años de experiencia en el sector, se apresta a tomar protesta como presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM), en marzo, en Acapulco, en el marco de la 82 Convención Bancaria.

El presidente del Consejo de Administración de Azteca resultó electo presidente de esa organización el pasado 1 de febrero y sustituirá a Marcos Martínez Gavica de Santander. Estará en el cargo hasta el 2021.

Es la segunda ocasión en la que los representantes de los 50 bancos asociados eligieron a su presidente, mediante voto directo y secreto y ante notario público.

Originario de la Ciudad de México, donde nació en 1946, Niño de Rivera es un hombre de competencia. Fue campeón intercolegial de natación y participó en la delegación mexicana en los juegos Olímpicos de 1960, en Barcelona, donde obtuvo el cuarto lugar en clavados. Estudió el bachillerato en Estados Unidos y por su competitividad en la disciplina de clavados consiguió una beca para estudiar administración de Negocios en la Universidad de Indiana.

Luego hizo una maestría en Negocios Internacionales y Política Internacional en la Universidad de Nueva York.

Antes de ingresar a Banco Azteca hizo carrera en Dresdner Bank y Citibank en México, Nueva York y Panamá, así como en Banca Confía, donde fue director general adjunto.

El próximo presidente de la ABM enfrentará varios retos, entre ellos las iniciativas legislativas promovidas por Morena que tienen como objetivo modificar y fijar las comisiones bancarias y eliminar las administradoras de los fondos de retiro (afores) para crear una sola, operada por el gobierno.

Además, la intención de modificar las comisiones bancarias, iniciativa impulsada por el coordinador de la fracción el Senado, Ricardo Monreal.

Algunos analistas han señalado la necesidad de que, desde la presidencia de la ABM, se dé seguimiento a la modernización y ampliación de la inclusión financiera y reducción del uso de efectivo. Eso quiere decir bancarizar a unas 30 millones de personas, aumentar el crédito, otorgar más de 1 millón de créditos para casa-habitación de interés social, además de apoyar a unas 250,000 pequeñas y medianas empresas.

Niño de Rivera trabaja desde hace 16 años en Banco Azteca, la misma que recibió del gobierno mexicano la asignación directa de la distribución de tarjetas para dispersar recursos públicos a los beneficiarios del Programa de Bienestar que son unos 25 millones de personas.

Banco Azteca no es de los bancos más grandes de México, pero tiene presencia en 778 municipios y en 162 de ellos, es el único.

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