Surgido de una de las vertientes del grupo Atlacomulco, la que impulsó Arturo Montiel, el recientemente nombrado secretario de Desarrollo Social, Luis Enrique Mirada, pertenece a la camada de priistas mexiquenses a la que el exsecretario general de Gobierno de esa entidad, Manuel Cadena, bautizó como los Golden Boys.

Originario de Jocotitlán, Estado de México, es considerado como una de las personas más cercanas al presidente Enrique Peña Nieto, de quien no sólo es un amigo con quien juega golf frecuentemente, sino que también es su compadre.

Quienes conocen su trayectoria coinciden en destacar que es un operador político nato.

Hijo del exmagistrado y presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado de México, Luis Miranda Cardoso, es licenciado en Derecho por la Universidad Isidro Fabela.

La relación con el presidente Peña se remonta al menos a 1999, cuando ingresó a la administración del entonces gobernador Arturo Montiel. Se desempeñó como director jurídico, de donde escaló a subsecretario de Asuntos Jurídicos y secretario de Administración y Finanzas.

En esa época el gobernador Montiel lo comisionó para hacerse cargo de la operación política en la desactivación del problema protagonizado por comuneros de San Salvador Atenco, quienes se oponían a la construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México en las inmediaciones del lago de Texcoco.

Francisco Cruz escribió en el libro Los Golden Boys, publicado por Temas de Hoy en el 2012, que en el 2005 se le relacionó con una trama de intermediarios y prestanombres de Montiel para adquirir bienes inmuebles . Cita documentos del Registro Público de la Propiedad de Tenancingo que refieren que el 6 de mayo del 2002 Miranda compró a Kurt Andrea Visetti Vogelbach y Patricia Ruth Visetti de Molín tres predios en el municipio de Tonatico, los cuales, pasados 19 días, se los vendió a Montiel en 3.8 millones de pesos.

En el 2006 Miranda Nava fue postulado como candidato del PRI a la Presidencia municipal de Toluca, con la intención de recuperar el municipio que llevaba ya dos administraciones del PAN, pero perdió ante el panista Juan Rodolfo Sánchez Gómez.

Ese hecho hizo que se retirara algunos meses a Ixtapan de la Sal, hasta que el 28 de septiembre del 2007 Peña Nieto lo nombró subsecretario general de Gobierno, bajo las órdenes de Humberto Benítez Treviño, cuenta Francisco Cruz.

En el 2009 fue nombrado secretario general de Gobierno de Peña Nieto. En esa época se le involucró en la firma, en calidad de testigo de honor , de un acuerdo secreto entre los líderes nacionales del PAN, César Nava y del PRI, Beatriz Paredes, avalado por el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, para evitar alianzas político-electorales para el 2011, cuando se eligió al sucesor de Peña Nieto.

En el 2012, una vez que ganó la Presidencia, Peña lo nombró vicecoordinador del equipo de transición y en diciembre asumió el cargo de subsecretario de Gobierno de la Secretaría de Gobernación, donde estuvo como operador político de negociaciones con diversos movimientos como el de los maestros de la CNTE.

Paul Valdés Cervantes, director general de la consultoría Parámetro, Investigación, indicó que se trata de uno de los hombres de más confianza del presidente Peña.

Dijo que se trata de un experto en la operación política, quien ha enfrentado el manejo de crisis importantes en momentos de coyuntura política intensa. Mencionó que el nombramiento de Miranda Nava debe entenderse como un volver al origen, y ese origen es el Estado de México, con gente de su mayor confianza .

Vuelve la querencia

La designación de Miranda Nava debe entenderse en el contexto en el que las alianzas que estableció Peña Nieto al inicio de su gobierno comienzan a desvanecerse, de acuerdo con Gustavo López Montiel, investigador del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey.

Para este académico, hay que tomar en cuenta que Miranda Nava es parte de su grupo cercano y, al igual que le pasó en su tiempo a los entonces presidentes Vicente Fox y Felipe Calderón, como las alianzas con algunos grupos comienzan a romperse, la conformación del gabinete se reajusta hacia la gente cercana al jefe del Poder Ejecutivo.

Su designación como secretario de Desarrollo Social responde al marco de procesos electorales en puerta.

En este movimiento hay dos aristas: La gente de confianza del Presidente se está acabando, por eso entran de su grupo compacto; todo parece indicar que la intención es operar electoralmente desde la Sedesol la elección del Estado de México y eventualmente la elección presidencial del 2018.

Expuso que los cambios en el gabinete se dieron bajo unas condiciones en las que el presidente Enrique Peña Nieto tiene muchos flancos abiertos.

Contexto adverso para Luis Videgaray

Precisó que en los últimos meses se gestaron condiciones que generaron mucha presión para el ahora exsecretario de Hacienda, Luis Videgaray, por ejemplo, las alzas a las gasolinas, la reducción del PIB, el endeudamiento así como las calificaciones negativas de las calificadoras internacionales, a lo que se sumó el saldo negativo de la visita del candidato presidencial de Estados Unidos, Donald Trump, lo cual provocó un contexto adverso.

Por otra parte, López Montiel planteó que la renuncia de Luis Videgaray a la Secretaría de Hacienda no significa en automático que cancele la posibilidad de que pueda construir una candidatura presidencial, sobre todo porque todavía faltan varios meses para que eso ocurra, aunque es un asunto complicado.

También mencionó que en el escenario nacional aparentemente sólo el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, se ha colocado como él más fuerte en la carrera por la candidatura del PRI a la Presidencia de la República.

En ese sentido, indicó que José Antonio Meade enfrentaría un escenario más difícil para construir una candidatura presidencial, por lo demandante del encargo que le ha conferido el Ejecutivo y lo delicado de esa carrera. Me parece que las cartas que el presidente tiene son de bajo perfil todavía y en buena medida no quiere soltar la carrera todavía, aunque lo tendrá que hacer el año que entra .

El especialista en análisis político indicó que se esperaban más cambios en el equipo del presidente, porque hay muchos conflictos que tiene abiertos, como el protagonizado por los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación así como los relacionados con la corrupción y la infraestructura.

Son temas en los que se necesitan cambios, sobre todo en esta parte del sexenio cuando las alianzas son más exiguas, eso requiere reconfigurar el equipo de trabajo .

El especialista aseveró que si bien en política siempre hay posibilidades de enmendar errores y salir delante de situaciones difíciles, para el presidente Peña Nieto, a estas alturas del sexenio y dada la situación difícil por la que atraviesa el gobierno federal, esa posibilidad es muy complicada con el equipo que cuenta y con los problemas que tiene.

Dijo que aparentemente hay asuntos que, haga lo que haga el presidente, ya no hay forma de componer, como la corrupción, en el cual parece ser que el Presidente perdió.

La difícil situación económica es otro tema, aunque eventualmente se puedan recomponer variables, no obstante que la mayor parte de los problemas tiene que ver con rubros que no se han movido como la pobreza y la educación, sobre las cuales no se tiene claro qué ha pasado más allá de la reforma educativa. foto: archivo

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