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Política

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Los “tapados”, la nueva estrategia del narco

Aprovechando la distracción mediática de las manifestaciones, el cártel del Golfo opera a sus anchas en ciudades y estados donde el Estado reacciona de manera lenta.

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El sello del cártel del Golfo está reluciendo en las movilizaciones sociales’’ en Nuevo León, Tamaulipas, Baja California y Veracruz, sitios donde la mano del brazo armado de esa organización se ha hecho presente de manera violenta, impulsando a varias de esas entidades a ocupar los primeros sitios en narcoejecuciones.

Sello que no es nuevo, ni de patente de esa organización. Otras lo han y siguen haciendo, llevando electricidad, drenaje, reciclaje de basura o apadrinando bautizos, matrimonios o primeras comuniones con la bendición de los religiosos.

Sin embargo, lo impulsado desde hace 15 días en Monterrey, Nuevo León, y Tamaulipas, no es novedoso, porque logró integrar con el disfraz de una sociedad civil’’ a por lo menos 10,000 personas, que fueron bautizados como los tapados’’, quienes, por unos pesos -de 100 a 500 pesos- se colocaron en avenidas principales de Monterrey, Reynosa y Matamoros, bloquearon garitas, pasos fronterizos con EU y avenidas principales. Esto con motivo de demandar’’ la salida de los militares y Policía Federal en Tamaulipas.

El motivo es muy claro. Genaro García Luna, responsable de la Secretaría de Seguridad Pública Federal (SSPF), adelantó que tales manifestaciones estaban infiltradas’’ por el narcotráfico. Pero no les puso nombre ni apellido. Fue el gobernador Natividad González el que calificó a los manifestantes-inconformes tapados’’ como asalariados del cártel del Golfo.

No se equivocó. Eso ya se sabía. Sin embargo, la autoridad mexicana prefirió actuar como avestruz y esconder, una vez más, la cabeza.

Es conocido que las familias Arellano Félix, Carrillo Fuentes, Guzmán-Leyva o Cárdenas Guillén han llevado desarrollo o consuelo a los habitantes de sus entidades o municipales. Respaldo cobijado o disfrazado de cooptación’’, según García Luna.

Eso no es lo malo. Sino la aceptación de estos hechos por las autoridades municipales, estatales y federales.

Los tapados’’ no lograron su cometido, pero sí la organización de Los Zetas, que por lo menos mantuvo ocupados a los medios y autoridades, mientras cargamentos de droga eran transportados vía terrestre, marítima y aérea.

Las autoridades federales y de esas entidades, consideran mucho triunfo haber señalizado’’ a Los Zetas, como entes financieros de las movilizaciones. Se capturó a 50 de ellos, la mayoría mujeres y adolescentes, que después el ministerio público local tuvo que dejar en libertad bajo fianza de 500 pesos. Recursos que obviamente fueron provistos por los abogados de Los Zetas, quienes liquidaron de esta forma la lealtad’’ mostrada por los manifestantes.

En dos días, los inconformes obtuvieron por lo menos 1,000 pesos. Recursos que ni una Pymes, fábrica o comercio les pudo haber dado. Pero el verdadero negocio lo obtuvieron los narcotraficantes, que pasaron cargamentos de droga desde Tamaulipas y Veracruz a través de Nuevo León.

Las movilizaciones no fueron improvisadas. Fueron utilizadas con fines tanto propagandísticos como las famosas narcomantas’’, pero no sólo fue el cártel del Golfo quien aprovechó el momento, Sinaloa de los hermanos Beltrán Leyva y El Pacifico de Joaquín El Chapo Guzmán o El Mayo Zambada, entre otros también obtuvieron ganancias.

Mientras todo esto ocurre, el Estado y su gabinete de Seguridad’’ sólo obtuvo un punto, reconocer que los cárteles de la droga cuentan con respaldo social’’, ¡vaya descubrimiento!

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