De gira por Colima, donde comenzó hoy sus cierres regionales de campaña, el candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador aseguró que los casos de las facturas de la senadora con licencia Layda Sansores; los contratos directos a José María Rioboó, y las supuesta relación de Javier Jiménez Espriú con Odebrecht, es guerra sucia en su contra.

En este último caso, López Obrador afirmó que su asesor en temas de comunicaciones y transportes, Javier Jiménez Espriú, sí le informó desde el principio que era miembro suplente del Consejo de Administración de Idesa, empresa asociada a Braskem, a su vez filial de Odebrecht en México.

“Sí, es una empresa de la familia, no tiene nada que ver con Odebrecht; esa es una calumnia de Meade; está muy desesperado, es igual de mentiroso que Canallín (Ricardo Anaya)”, dijo López Obrador.

Cuando se le preguntó acerca de las facturas de electrodomésticos; maquillaje; pijamas; vestidos de diseñador y hasta donas y tintes para el cabello que endosó la senadora Layda Sansores al Senado de la República, enfatizó que también se trata de una campaña de guerra sucia en su contra.

“Es una guerra sucia, están desesperados, siguen las llamadas telefónicas a todas diciendo de que somos un peligro para México, pero ya la gente no les cree nada”, añadió.

Respecto a los contratos directos que le asignó cuando fue Jefe de Gobierno del DF, a su asesor y empresario, José María Rioboó, para la construcción de los segundos pisos de periférico, López Obrador insistió en que no hubo ningún acto de corrupción.

“Las asignaciones directas, cuando se hacen de conformidad con la ley, y no hay corrupción, no existe ningún problema”, dijo. 

Incluso, el aspirante presidencial de Morena, PT y PES aseguró estar a favor del actual régimen de contratos a nivel federal. “Yo me mantengo que conserven la ley de obras como está”, aseveró.

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