Ya pasaron los tiempos de las promesas y los discursos. Ahora es momento de dar resultados evidentes y medibles en el combate a la corrupción e impunidad, que son los dos grandes lastres de México, planteó Eduardo Bohórquez.

En entrevista el director general de Transparencia Mexicana aseguró que la llegada de un nuevo gobierno no asegura que como país México pueda controlar la amenaza que representan la corrupción e impunidad para la democracia y los derechos humanos.

“El principal reto en el control efectivo de la corrupción y la impunidad es la sanción de casos concretos de corrupción, y por supuesto, el desmantelamiento de las redes que brindaron protección política a esos casos. El gran reto sigue siendo Odebrecht, y los casos de Borge, Duarte y Gutiérrez en Chihuahua, la Estafa Maestra y la larga lista de escándalos que han azotado a los estados de nuestro país”.

En ese sentido, subrayó que México requiere resultados tangibles para una sociedad que no espera revanchas, pero sí justicia.

Resultados concretos en el control efectivo de la corrupción: redes de corrupción y protección desmanteladas; sentencias en firme; recuperación de activos que fueron desviados del erario público.

Bohórquez consideró que el gobierno que recién inició puede elegir más de una ruta para dar resultados en el control efectivo de la corrupción.

Definir una ruta es su prerrogativa. Pero tendrá que haber resultados concretos. Ha pasado el momento de los discursos. Tendremos que ver si se desmantelan las redes de corrupción, si se tienen licitaciones limpias, si se deja atrás el oscuro periodo de la impunidad en esta materia.

Para el presidente de Transparencia Mexicana, pese a que el gobierno federal ha implementado una política de austeridad, el combate a la corrupción debe tener garantizados los recursos económicos que le permitan cumplir con su labor a las instituciones encargadas de combatir ese flagelo.

La sociedad mexicana votó para que se investiguen, sancionen y desmantelen las redes de corrupción enquistadas en las dependencias. Si no hay resultados concretos y tangibles en ese sentido, cualquier recurso destinado será visto como costo ominoso y no como inversión.

Abundó que la exigencia de la sociedad mexicana son resultados, pues hasta ahora los escándalos de corrupción en los que se han visto involucrados gobernadores, secretarios de Estado y otros funcionarios públicos no han culminado en sanciones.

El principal reto en el control efectivo de la corrupción y la impunidad es la sanción de casos concretos de corrupción, y por supuesto, el desmantelamiento de las redes que brindaron protección política a esos casos.

Un gobierno con frentes abiertos

Al preguntarle qué opina del arranque del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, Bohórquez expuso que fue una transición e inicio intensos, en el que se han generado muchos frentes abiertos para el hoy Presidente.

“Hay un ánimo de cambio que no siempre ha estado acompañado de un análisis sereno de las políticas existentes. Hay un ánimo de transformación, pero en muchos temas todavía no hay rumbo claro, sino incertidumbre”.

El experto anotó que ahora corresponderá a la ciudadanía exigir que las promesas se cumplan, así como asegurarse de que los nuevos gobiernos no incurran en prácticas del pasado.

Agregó que es fundamental que los mexicanos mantengan vivo el poder de premiar o castigar con su voto, el buen o mal gobierno, como sucedió el pasado 1 de julio.

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