El jefe de gobierno capitalino, Marcelo Ebrard Casaubón, aseguró esta tarde aquí que "la Ciudad de México no será la misma sin Carlos Monsiváis, quien nos formó, mostró y a veces nos acompañó".

Al rendir un homenaje a la obra y figura del coleccionista mexicano, ante sus cenizas colocadas en el centro del escenario del Teatro de la Ciudad, Ebrard dijo que junto con la obra escrita de Carlos Monsiváis queda para el mundo la enseñanza crítica y la reflexión.

Recordó que luego del Museo Nacional de Antropología, el Museo del Estanquillo es el más conocido del país.

" A Carlos Monsiváis lo vamos a tener siempre y en esta ciudad, siempre estará su presencia enriquecedora", puntualizó el jefe de gobierno, quien antes de su intervención saludó efusivamente a la señora Beatriz Sánchez Monsiváis, prima del escritor y autor de numerosas novelas, ensayos y traducciones que en el último tercio del siglo XX dio a conocer al mundo el pulso de la Ciudad de México.

Por su parte, la secretaria de Cultura local, Elena Cepeda, destacó que podríamos decir sin equivocarnos que con la muerte de Carlos Monsiváis "el rostro de la ciudad de México ha perdido los ojos que la hacían verse a sí misma en todo el abismo de su desigualdad y en toda la riqueza de sus tradiciones más entrañables.

La funcionaria cultural subrayó también que los mexicanos podemos decir que con la muerte de Carlos Monsiváis "hemos perdido a un escritor extraordinario, a un crítico tenaz y agudo de las atrocidades del poder y a un orientador social, como lo ha calificado Elena Poniatowska".

Pero lo fundamental, agregó Elena Cepeda, es reconocer que con la muerte de Carlos Monsiváis "hemos perdido su presencia física, sus palabras cotidianas, pero a la vez podemos reivindicar que nos ha dejado una ciudad, la Ciudad de México que él construyó y que está en todos sus libros y todas sus frases".

A las palabras de la Secretaria de Cultura siguió la proyección, en el mismo Teatro de la Ciudad, de un video documental en el que los asistentes que colmaron el aforo del recinto pudieron observar el devenir de la existencia de Carlos Monsiváis, a través de una narración emotiva y sensible que lo mostró en toda su grandeza de intelectual y de ser humano que siempre fue.

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