La iglesia Católica de México cuestionó una pregunta del censo general de población que comenzará el 31 de mayo porque considera que provocará respuestas erradas y disminuirá el conteo de sus fieles, dijeron este lunes portavoces eclesiásticos.

La polémica se desató por la inclusión de múltiples opciones en la pregunta de pertenencia religiosa.

Entre las opciones de respuesta se incluyó a la "Iglesia Católica Romana" junto a nombres de otras 11 confesiones como la "Iglesia Católica Tradicional", "Iglesia Católica Nacional Mexicana" e "Iglesia Católica Reformada", registradas ante el estado.

El semanario 'Desde la Fe' de la Arquidiocésis de México, la principal del país, advirtió que la similitud en los nombres podría generar confusión en las respuestas.

"De no modificar la metodología, la Iglesia Católica tendrá derecho a iniciar una campaña de boicot para que sus fieles no participen en un ejercicio que a todas luces responde a intereses perversos e inconfesables", dijo a periodistas Pedro Arellano, director del semanario católico.

Sojo minimiza debate

Por su parte el sacerdote José Aguilar, responsable de prensa de la Arquidiócesis, declaró a la privada radio W que la iglesia intentará "aclarar a los católicos cómo debe contestar, pues la pregunta es muy confusa".

Eduardo Sojo director del estatal Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), responsable del censo, minimizó el debate y aseguró que la metodología de la encuesta no debería generar un error en la información.

Sojo dijo que busca reunirse con los jerarcas católicos para explicar la metodología. "Son preguntas abiertas que luego se codifican", agregó.

México es el segundo país con mayor población de católicos en América Latina, después de Brasil, con cerca de 85,6 millones de bautizados sobre una población de 112 millones de habitantes, según proyecciones basadas en el conteo de población de 2005 del Inegi.

El Inegi realizará entre el 31 de mayo y el 25 junio el XIII censo de población que se realiza en México desde 1895.

Boicot es delito: Diego Valadés

La convocatoria hecha por la Iglesia Católica es un delito contra el Estado, afirmó el investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la UNAM, Diego Valadés.

El investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) también refirió que se trata de un delito que va en contra de las normas de orden público.

Al dictar la conferencia los 'Problemas actuales del Estado laico', en el Congreso de Michoacán, el doctor en Derecho aseguró que el llamado de la Iglesia Católica debe de provocar, por parte del gobierno federal, por lo menos un exhorto a retractarse de lo dicho.

Ante diputados locales de los diferentes partidos políticos, opinó que 'en rigor, lo que procedería es iniciar de inmediato una averiguación, porque si todos los mexicanos decidiéramos boicotear el censo, en qué país estaríamos'.

Piden a Iglesia "fe"

Por su parte, diputados del PRI y PRD consideraron que la Iglesia católica debe confiar en los cuestionarios del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), sobre el Censo Nacional 2010.

El Partido Acción Nacional (PAN) indicó que la Iglesia tiene derecho a expresarse e inconformarse, pero sin llegar al boicot.

Mientras el diputado del PRI, Miguel Ernesto Pompa Corella, integrante de la Comisión de Población, Fronteras y Asuntos Migratorios, consideró que no se puede dudar de las intenciones del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

A su vez, el diputado del PAN, Carlos Alberto Pérez Cuevas indicó que la Iglesia tiene derecho a inconformarse si considera que el formato de las encuestas puede sesgar la información y no brindar los datos reales del número de feligreses que hay en el país.

Sin embargo, refirió que la inconformidad de los líderes de la Iglesia Católica no debe llegar al boicot, puesto que el desacuerdo de este sector se inclina a puntos meramente técnicos £que pueden ser atendidos con un sistema de información hacia la población encuestada'.

Por el PRD, el diputado Vidal Llerenas calificó de exagerado que la Iglesia católica diga que la encuesta del INEGI pretenda, bajo una conspiración, que se registren menos fieles.

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