La Coordinación de Programas de Posgrado del Centro de investigación en Ciencia Aplicada y Tecnología Avanzada (CICATA) del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Unidad Altamira, pretende estudiar la contaminación atmosférica en la zona sur de Tamaulipas, mediante el establecimiento de una red de monitoreo de gases y partículas suspendidas, que permita comprender la distribución en tiempo y espacio de los mismos y conocer la naturaleza química de las partículas que se acumulan en los hogares para poner los datos a disposición de los encargados de tomar decisiones, para el bien de nuestra región y del planeta.

Felipe Caballero Briones, coordinador de esa unidad explicó que el objetivo es adquirir monitores portátiles y fijos de bajo costo y poder establecer un plan de muestreo y de análisis espectrales para crear y alimentar un modelo de la circulación atmosférica de la zona. Para ello, solicitan el apoyo de las autoridades federales con el fin de conseguir los recursos necesarios para financiar este proyecto.

Caballero Briones detalló que en la esquina sur de Tamaulipas se encuentra la zona conurbada de Tampico-Madero-Altamira, donde viven alrededor de un millón de personas.

En esa área se encuentran varios importantes generadores de contaminación. En el extremo sur, justo en los límites con Veracruz, está la refinería Francisco I. Madero de Petróleos Mexicanos (Pemex). En el extremo norte, el puerto de Altamira y todo su corredor industrial.

Además, hacia al lado oeste de la mancha urbana se encuentran una planta de la Minera Autlán y la termoeléctrica de Tamós, y del lado norte de la laguna de Champayán está la antigua termoeléctrica de Altamira de la CFE.

Dijo que pese a que en esa zona operan esas grandes fuentes generadoras de contaminación en la región opera una sola estación de monitoreo de la calidad del aire. Debido a eso, se tienen una información deficiente de la zona pues solo hay datos hasta 2015 y de un solo punto de monitoreo.

También llamó la atención que el cambio en la dirección de los vientos es relevante en función de las temporadas anuales. Por ejemplo, en el invierno los vientos dominantes son los del norte, con lo cual la pluma de emisiones viene desde el corredor industrial hacia la mancha urbana, lo cual se detecta fácilmente por la población.

En tanto, en el verano las que dominan son las suradas, que arrastran la pluma de emisiones de la refinería.

Eso hace que en verano se perciba el olor azufre de los hidrocarburos de la refinería Francisco I. Madero y en el invierno los olores de la industria petroquímica.

Asimismo, destacó que por tratarse de ciudades costeras hay una alta presencia de humedad y alta salinidad, lo cual potencia los efectos de la contaminación.

diego.badillo@eleconomista.mx