La fuga del narcotraficante Joaquín Guzmán Loera, el Chapo, no impactó la relación entre México y Estados Unidos. Por el contrario, se incrementó el diálogo, la colaboración y el intercambio de información e inteligencia, aseguró el embajador de México en Estados Unidos, Miguel Basáñez.

El fundador del Cártel de Sinaloa escapó la noche del 11 de julio del 2015, alrededor de las 9, del penal de alta seguridad del Altiplano, a través de un túnel que conectó la regadera de su celda con una vivienda a casi 1.5 kilómetros de la prisión federal.

Horas después de que el capo escapara, la secretaria de Justicia de Estados Unidos, Loretta Lynch, se reunió con la procuradora de Justicia, Arely Gómez. Al respecto, el vocero de la Casa Blanca, Josh Earnest, dijo que el gobierno estadounidense ofreció su apoyo completo a México, e indicó que Guzmán también tenía acusaciones por crímenes graves en EU.

Guzmán Loera es descrito por el Departamento de Justicia estadounidense como uno de los más prolíficos, violentos y poderosos de los cárteles de la droga .

No hubo mayor irritación en Estados Unidos de la que hubo en México , por la fuga del líder narcotraficante, indicó el embajador Miguel Basáñez, en conferencia realizada en el marco de la Reunión Anual de Embajadores y Cónsules que se lleva a cabo en la cancillería mexicana.

Reconoció que el escape de Guzmán de uno de los penales más seguros del país fue una decepción; sin embargo, recordó que tan sólo un par de semanas previas al incidente, en Estados Unidos escaparon dos reos de un penal de alta seguridad.

Sobre la retórica antiinmigrante que se ha gestado en la senda preelectoral estadounidense, destacó que en los últimos meses se han registrado únicamente dos incidentes relacionados con un mensaje en contra de mexicanos, de manera que no ha tenido consecuencias mayores.

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