En materia del trabajo que se tiene que hacer para generar seguridad pública en México, no hay un gran misterio sobre lo que hay que hacer. Entre quienes conocen el tema, de cada 10 propuestas para combatir la inseguridad coinciden en siete o en ocho, el problema es con quién. Ése es el gran problema, planteó Francisco Alfonso Durazo Montaño.

Durante una visita a las instalaciones de El Economista, el exsecretario particular del excandidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio, y quien será el titular de la Secretaría de Seguridad Pública una vez que asuma el cargo el virtual presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, expuso que el primer punto del combate a la inseguridad es el combate a la corrupción y la impunidad.

Sin esos dos factores, recalcó, no se puede romper el círculo vicioso que genera inseguridad. Tienes que combatir la corrupción, que a su vez tiene una incidencia muy importante en la impunidad y cierra el círculo vicioso de la inseguridad.

Al perfilar a los funcionarios que necesita en su equipo dijo que lo que se busca son hombres y mujeres de honestidad probada en su pasado y comprometidos con el país.

“El eje de nuestro proyecto es el compromiso con el país, consecuentemente necesitamos gente honesta y gente comprometida con el país. Si tenemos afinidad política bienvenida, pero no es condición”.

Adelantó que, en el caso de la Policía Federal, quien asuma la dirección general será un policía y se busca un cuadro formado en la corporación que dé garantía de honestidad para mandar el mensaje a la propia organización que se está cumpliendo desde ya con uno de los postulados fundamentales del programa de seguridad que es cambiar los términos de la carrera policial, que actualmente no hay y por eso todos los nombramientos son producto del amiguismo e influyentismo.

La corrupción no la representa el policía de crucero

El también exsecretario particular y Coordinador de Comunicación Social del entonces presidente Vicente Fox enfatizó que no se trata sólo de eliminar la corrupción de los cuerpos policiacos, sino de todo el aparato público.

Por ello, el próximo encargado de generar las condiciones de seguridad en el país dice tener claro que lo primero que hay que hacer es poner orden en el país.

Tienes que poner orden en el gobierno. No puede ser que la policía sea una isla de honestidad y de eficacia en el marco de niveles de corrupción como los que ahora traemos (en el gobierno).

Para documentar su preocupación de la corrupción recordó que al inicio del gobierno del presidente Vicente Fox, en el año 2000, México se ubicaba en el número 53 de la lista de corrupción mundial y “seis años después del honestísimo PAN en el poder” (dijo irónico), Fox lo dejó en el lugar número 70 y seis años después de “las manos limpias de Calderón” estaba en el número 100 y ahora estamos en el lugar 134.

Sobre los cuestionamientos a López Obrador en el sentido de que pareciera combatir la corrupción a partir de la voluntad personal del Presidente indicó: “el problema de la corrupción no lo representa el policía de crucero o el burócrata de ventanilla; la gran corrupción se administra en Los Pinos”.

Consecuentemente, continuó, es imprescindible para combatir la corrupción que tengamos un presidente honesto, porque derivado de la honestidad está la voluntad política, la autoridad moral es imprescindible para combatir la corrupción.

El asunto es: ¿cuánto tiempo se puede demorar el nuevo gobierno para poner orden?, se le cuestionó, a lo que respondió: “en primer lugar, no tenemos tiempo y no podemos pedirle al país que nos dé tiempo”.

El doctor en Políticas públicas dijo que estamos en una situación de emergencia nacional en materia de seguridad. Incluso aseguró que desde la Revolución no hemos conocido una etapa de inseguridad como la que tenemos.

Tajante, aseguró que el combate a la corrupción va a tener una incidencia inmediata en todo el aparato público: en primer lugar, un presidente honesto, un gabinete honesto y una voluntad política que hagan funcionar todo el aparato para combatir la corrupción que, dijo, es enorme.

Yo creo que la incidencia va a ser inmediata en una proporción muy importante y eso va a tener un efecto también importante en el tema de la seguridad. Yo estimo que pidiéramos revertir la tendencia ascendente de la criminalidad en el país en el transcurso de los primeros seis meses.

En ese sentido, enfatizó que este problema no se generó de un día para otro ni se va a resolver de un día para otro. Sería irresponsable plantearlo en esos términos, pero sí podemos, en el transcurso de los primeros 180 días, revertir la tendencia.

Luego dijo que en un plazo de tres años es posible acreditar la eficacia de la estrategia y en los últimos tres años consolidar la estrategia de tal manera que podamos dejar en el 2024 un país en paz.

Cerraremos el ciclo de guerra

El próximo funcionario destacó que el objetivo es cambiar la estrategia para enfrentar los fenómenos de inseguridad en el país: “Aspiramos a cerrar el ciclo de guerra y vamos a cambiar la estrategia que hasta ahora ha estado basada exclusivamente en el uso de la fuerza policial y militar”.

Describió que, desde su perspectiva, es “la tragedia”: hasta antes de que se iniciara la guerra contra el crimen organizado se cometían 22  homicidios dolosos en el país, en promedio y, luego de iniciada la guerra, hemos llegado a los 90 y estamos en promedio en los 80. Eso derivó que en el 2006 el presupuesto para seguridad fuera de 6,000 millones de pesos y hoy estamos en 60,000 millones.

Eso quiere decir, añadió, que se ha incrementado exponencialmente la inversión en seguridad, pero se ha incrementado exponencialmente la inseguridad.

Eso significa que la estrategia está equivocada y que el gasto está mal ejercido.

En ese sentido criticó el hecho de que el gobierno federal actual se haya puesto como objetivo encarcelar a 122 capos del narcotráfico (objetivos prioritarios) porque ya llevan 120 arrestados y la inseguridad sigue creciendo.

Mencionó que si bien el uso de la fuerza es un recurso válido, para el próximo gobierno será el último y se utilizará para las expresiones más violentas.

El objetivo es ampliar la estrategia para combatir la inseguridad e ir a las causas que la generan que son de carácter político, económico y social, indicó.

En ese tenor explicó que entre los objetivos estratégicos está combatir a fondo la corrupción en los cuerpos de seguridad; tener una separación muy clara en quién quiere servir a la sociedad y o al“crimen uniformado”.

Y enfatizó: “El gran problema del país se llama crimen uniformado”, que es la parte oficial que protege al crimen organizado.

Sin embargo, destacó que el próximo gobierno será aliado de aquella parte de los cuerpos policiacos que quieran servir a la sociedad honestamente.

Otro objetivo estratégico será un programa de dignificación de las condiciones socioeconómicas de los cuerpos de seguridad. El objetivo, expresó, es que los policías aspiren a vivir en una digna clase media. “si no logramos eso, no vamos a tener cuerpos de seguridad comprometidos; si no tenemos cuerpos comprometidos, no va a haber eficacia en el combate a la corrupción”.

También mencionó que habrá un programa emergente de capacitación y profesionalización de los cuerpos de seguridad.

En este tema dijo que es necesario que los policías estén capacitados para hacer su trabajo, sobre todo, porque con la entrada en vigor del nuevo Sistema de Justicia Penal, es el primer respondiente y encargado de preservar evidencias de casos de crímenes y hechos delictivos.

Durazo habló de crear una red de escuelas y escuelas de policía regionales e incluso la idea es que, de entrada, todos los municipios grandes tengan su propia academia. También habrá una universidad de la seguridad pública.

Lo que se busca, además de la capacitación, es que haya doctrina en los cuerpos policiacos, sin la cual no puede haber un desempeño comprometido.

El objetivo, mencionó, es dignificar la carrera policial y que haya una verdadera carrera policial.

Durazo explicó que en una primera etapa se llevarán a cabo acciones de contención, mientras los programas de prevención den resultado.

Además, mencionó que la base para enfrentar el crimen organizado será atacar su fortaleza económica, que es lo que le da capacidad para operar y corromper, lo cual se hará a partir de la inteligencia financiera y el fortalecimiento de la figura de extinción de dominio.

Indicó que, si bien a todas las denuncias de corrupción que estén en trámite se les dará seguimiento, es más importante replantear las condiciones que hoy generan la inseguridad que dedicarse sólo a corretear corruptos.

Propuesta Programática

Diagnóstico

  1. México vive una crisis de seguridad no visto desde los tiempos posrevolucionarios. De acuerdo con el Inegi, se cometen 31 millones de delitos al año y cerca de  99% queda impune.
  2. La prevención y reinserción social han resultado un fracaso.
  3. Nunca se ha gastado tanto como en los últimos 12 años y nunca nos ha ido tan mal; se gastan recursos presupuestales en la dirección equivocada.
  4. Los altos niveles de violencia han generado costos enormes para la economía y la sociedad. La gente cambia de patrones de vida o migra para salvaguardar su integridad.
  5. El tráfico de drogas parece no tener solución definitiva a corto plazo a pesar de que nuestro país está poniendo en nuestro combate a cientos de miles de muertos.

Premisas para la estrategia de seguridad

  1. Parte de una idea motriz: la paz y la tranquilidad sólo pueden ser producto de la justicia.
  2. La inseguridad no tiene su origen exclusivamente en las deficiencias de los aparatos y políticas de seguridad, sino en la suma de todas las fallas estructurales de nuestros modelos políticos, económicos y sociales que se expresan en la inseguridad.
  3. La seguridad es un derecho humano, no un mecanismo de control social.
  4. La mejor política criminal es una excelente política social.
  5. El narcotráfico sólo puede ser combatido eficazmente desde una lógica económica; pretender eliminarlo desde la esfera de su operación, sin desmontar su capacidad económica es una estrategia destinada al fracaso.
  6. La tarea de las fuerzas armadas debe ser de carácter circunstancial, no le corresponde la seguridad pública. Imposible revertir el daño infligido por su uso en funciones de policía.

Objetivos estratégicos

  1. Cerrar el ciclo de guerra.
  2. Lograr un punto de la reflexión en violencia criminal en un plazo de 180 días.
  3. Recuperar la confianza de la sociedad en los cuerpos de seguridad.
  4. Afianzar la estrategia en un plazo de tres años.
  5. Entregar un país en paz y tranquilidad en el 2024.

Propuestas

  1. Mudar el actuar paradigma de uso exclusivo de la fuerza por la construcción gradual de una autentica seguridad humana que atienda la raíz, las causas políticas, económicas y sociales que han dado origen a la descomposición que hoy vive nuestro país.
  2. El presidente de la república asumirá personalmente la coordinación de tarea de procuración de justicia y vinculación con los diversos poderes.
  3. Se creará la Secretaría de Seguridad Pública.
  4. Se pondrá orden en instituciones del cuerpo de seguridad, procuración y administración de justicia.
  5. Dignificación de los cuerpos de seguridad.

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