Los críticos del presidente Andrés Manuel López Obrador deberían entender por qué razón mantiene altos niveles de popularidad y sus seguidores hacerse preguntas de por qué su aceptación ha venido cayendo y del por qué muchos resultados de su administración dejan mucho que desear, plantea Blanca Heredia.

Entrevistada con motivo de la presentación del libro “4T. Claves para descifrar el rompecabezas”, coordinado por ella y Hernán Gómez Bruera y editado por Grijalbo, expone que es preciso analizar cuáles son las áreas en las que se pueden hacer mejoras, en las que tienen que hacer críticas y en las que habría que levantar la voz.

El libro reúne 17 ensayos escritos por académicos, especialistas en distintas disciplinas, que analizan, desde la simpatía crítica con el proyecto del jefe del Ejecutivo, sus políticas y lo hecho hasta ahora.

La profesora dice que se trata de una invitación al diálogo, en la que se ofrecen pistas de por qué el mandatario mantiene altos niveles de aceptación, sus aciertos y desaciertos, los alcances y los límites de su proyecto.

Incluso genera preguntas. Después de la lectura ella inquiere: ¿por qué López Obrador, si se dice de izquierda, se aparta de muchos de los planteamientos de esa posición de pensamiento como la de aumentar los impuestos a los ricos? Y ¿por qué le concede tanta importancia al Ejército y a las iglesias?

Con un prólogo de Jorge Zepeda Patterson y dividido en dos apartados, incluye ensayos de Lorenzo Meyer, Blanca Heredia, Viri Ríos, Gustavo Gordillo, Alejandra Leal, Alberto Díaz-Cayeros, Edwin F. Ackerman, Pablo Yanes, Esteban Salomón Perrilliat, Mario Campa, Diego Castañeda, Irvin Rojas, Natalia Saltalamacchia, Eduardo Guerrero, Ana Laura Gamagaloni, Samuel Ponce de León y Mauricio Rodríguez.

—¿Qué tanto estamos dispuestos a escuchar o leer argumentos que reten nuestras convicciones en lugar de atender solo a aquellos que refuerzan lo que pensamos sobre la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador?

—En general, las personas estamos poco dispuestas a hacer críticas respecto de nosotros mismos o a dudar de nuestras certezas.

En el caso actual del gobierno, estando tan polarizada la discusión y los ánimos, es muy difícil lograr eso.

Para los críticos, sería bueno entender por qué razón, López Obrador (a pesar de que ellos lo detestan y consideran que es lo peor que le pudo haber pasado al universo), sigue logrando tener un alto porcentaje de aprobación y una gran mayoría de los mexicanos, sobre todo de los sectores más vulnerables que lo siguen apoyando y siguen sintiéndose representados por él.

Mientras no entiendan eso, no van a poder ganarle. Entonces, sería conveniente, incluso en su propio interés, tratar de entender de qué está hecho este gobierno, por qué logra tener este arrastre popular, por qué resuena con la gente.

Para sus críticos sería conveniente hacerse esas preguntas. Ojalá leyeran el libro, que tiene como objeto justamente tratar de aportar algunas pistas, algunas preguntas, algunas hipótesis con respecto a cuáles son los aciertos, pero también los desaciertos, los alcances y los límites del proyecto de López Obrador.

Para los que están totalmente a favor de López Obrador, también convendría hacerse estas preguntas, porque también hay que decirlo, la aprobación del presidente ha venido cayendo, hay muchos resultados que dejan qué desear y convendría también analizar qué es lo que está pasando ahí, cuáles son las tareas donde se pueden hacer mejoras, cuáles son las áreas en las que se tienen que hacer críticas, en las que habría que levantar la voz.

Este libro reúne a un grupo importante de autores, de mujeres y hombres que analizan, tanto aspectos generales del gobierno de López Obrador, como aspectos particulares, políticas específicas.

Tenemos dos artículos sobre el tema de política social, uno general, sobre política económica, uno sobre el fiscal, uno sobre el laboral. Tenemos un capítulo, espléndido, sobre justicia, de Ana Laura Magaloni, otro, también espléndido, de Natalia Saltalamacchia, sobre política exterior.

El libro empieza con una serie de capítulos que ofrecen un panorama más amplio. Le llamamos a esta primera sección Gran Angular, que arranca con un texto muy bueno de Lorenzo Meyer, que pone a este gobierno, a la autodenominada 4T, en perspectiva histórica.

Después, viene un texto mío, que se llama “El régimen oligárquico y su complejo desmontaje”. Esa es la tesis de mi capítulo, que lo que está buscando hacer López Obrador es domesticar a nuestros ricos, no acabar con ellos.

—¿Cuál fue el objetivo que se plantearon al inicio del libro? Y ¿cómo lo ven ahora?

—El libro surgió de esta necesidad de entender, desde una posición que reconoce cercanía con las aspiraciones y la oferta política de Andrés Manuel López Obrador, desde cómo lo pone Hernán Gómez, desde la simpatía crítica, aunque reúne a colaboradores que, algunos de ellos votaron por él, otros no. Unos son más o menos cercanos, pero todos están abiertos a hacerse preguntas y parten de que no conocen todas las respuestas.

Yo creo que le puede aportar mucho a aquellos que tengan interés en conocer más sobre el gobierno, también ver algunas de sus tensiones internas y tratar de explicarlas.

—Es un libro hecho desde la simpatía con el proyecto del presidente, con rigurosidad y conocimiento profundo de los temas ¿podría decirse?

—Son las dos cosas. Cada uno de los textos está hecho por especialistas en los temas que trabajan. Son, en su gran mayoría, académicos en distinguidas instituciones de educación superior o centros de investigación en México o fuera del país.

Casi todos reunidos por una simpatía de entrada hacia los objetivos generales del proyecto Morenista, del proyecto de Andrés Manuel López Obrador, en el sentido de colocar la desigualdad en el centro y buscar la manera de reducir esa desigualdad, como condición de posibilidad sine qua non para un crecimiento, un desarrollo más incluyente y para un país en paz.

Creo que la mayoría compartimos ese diagnóstico de López Obrador, sobre dónde están los problemas que nos tienen atorados en la violencia y en el crecimiento raquítico y, sobre todo, muy concentrado en la parte de arriba de la pirámide social, muy excluyente socialmente.

Compartimos eso, pero también compartimos una perspectiva crítica. Se trata de analizar cómo fue ese tránsito del proyecto y del diagnóstico del gobierno en la práctica.

—¿El presidente debería tomarse un respiro para evaluar el conjunto de su obra y qué tanto de eso ocurre?

—Yo creo que es difícil que los presidentes tengan mucho tiempo para hacerlo. Sería muy importante que él haga un balance y seguramente lo hará de vez en cuando. En el prologo, Jorge Zepeda, muy generosamente dice que piensa que el presidente y otros miembros del gobierno, deberían de leerlo. Ojalá que así fuera, pero, sobre todo creo que este libro es una invitación al diálogo a todos aquellos que quieran dialogar, a todos aquellos que tengan preguntas, que no tengan ya un prejuicio absolutamente consolidado en un sentido positivo o en sentido negativo.

—Parece que este libro genera muchas preguntas. ¿Cuáles son las que le generó a usted?

—Algunas de las preguntas que están en muchos de los capítulos es que López Obrador es muy difícil de clasificar. Por un lado, se dice, es de izquierda. Muchos lo consideramos de izquierda, pero, al mismo tiempo, se aparta de muchos de los planteamientos centrales de la izquierda, digamos, conocida, pues el planteamiento de muchos partidos de izquierda en el mundo normalmente es a aumentar impuestos a los ricos. López Obrador no está haciendo eso. ¿ Por qué? Esa es una primera pregunta que podemos hacernos. Por otro lado, ¿por qué le concede tanta importancia a actores y a aspectos de la vida social que en el programa de izquierda social demócrata no están presentes, como, por ejemplo, la enorme centralidad que le concede a la familia, al Ejercito y a las iglesias?

Esto parece más cercano, digamos, a los partidos de derecha.

Son algunas de las tenciones que observamos y que exigen pues hacerse cargo de ella y proponer algunas hipótesis.

Yo te diría, en relación con este punto, en México, un país tan profundamente desigual históricamente, esto no es de ayer, es de mucho tiempo atrás. Un país tremendamente desigual que, hay que decir, por otro lado, que sí en los últimos 30 o 40 años se hizo todavía más desigual, en particular, porque la parte de hasta arriba, el grupo de los más acaudalados ganó muchísimo y los de abajo no ganaron casi nada y esto tensó la cosa.

Al mismo tiempo, la sociedad mexicana sigue siendo, en su mayoría, una sociedad muy conservadora. A mí me parece que, parte de la explicación del éxito de Andrés Manuel López Obrador tiene que ver, justamente con eso: que fue capaz de darle voz al reclamo legítimo de las mayorías, que se sentían excluidas, no vistas, no reconocidas, maltratadas permanentemente, explotadas permanentemente, pero que, al mismo tiempo, tiene en su discurso elementos conservadores que resuenan también con la mayoría de la población mexicana, más allá de que no resuenen conmigo (Blanca Heredia), la mayoría de la población en México sigue siendo tradicionalista: respeta mucho a la familia, la institución mejor evaluada sigue siendo el Ejército, a pesar de la guerra contra el crimen y todo. Las iglesias también están bien valoradas. Entonces, parte de lo que creo que explica el éxito de Andrés Manuel es que combina elementos de izquierda y más conservadores, porque la sociedad mexicana contiene ambos elementos.

—¿Ya entendimos para qué pusieron a López Obrador en el cargo de presidente de México, quienes votaron por él?

—Sí, para hacer justicia, sobre todo para ponerle límites a los oligarcas.

—¿Luego de la lectura de estos ensayos, se siente más o menos optimista sobre la solución de los grandes problemas de este país?

—Yo lo que siento es que, hoy por hoy, el proyecto que encabeza el presidente López Obrador, con todas sus deficiencias, es el único proyecto de cambio de transformación que aspira a lidiar con los obstáculos al desarrollo incluyente, a la justicia y a la paz en México.

No veo en el panorama ningún otro proyecto de transformación que nos saque del hoyo.

Lo que veo es a una oposición congregada en torno al programa, al proyecto político económico y social que gobernó durante 30 o 40 años y que fue derrotado en las urnas en 2018 de manera aparatosa.