A pesar de su holgado triunfo, la alianza de partidos Morena, PT y PES que llevó a la Presidencia a Andrés Manuel López Obrador no tendrá mayoría absoluta en el Congreso de la Unión, lo cual obligará a su partido (Morena) a construir alianzas que le permitan aprobar leyes y reformas constitucionales.

El Congreso de la Unión está integrado por dos cámaras: la de Diputados y la Senadores. La primera está formada por 300 diputados de mayoría (electos en las urnas) y 200 plurinominales (repartidos a los partidos según la votación obtenida); mientras que el Senado es una asamblea de 128 integrantes, de los cuales 64 se eligen en las urnas y los 64 restantes se distribuyen por listas.

Según lo reportado por el PREP hasta este lunes a las 7:13 de la tarde y con 82% de las actas computadas, PT, Morena y PES sumaban 218 diputados; PAN, PRD y MC 67, y PRI, PVEM y NA 15 legisladores. Lo que quiere decir que Morena y sus aliados tendrían 72% de esos escaños.

En el Senado de los 64 senadores electos de manera directa 30 eran para Morena, PT y PES; 22 para el PAN, PRD y MC, mientras que 12 para el PRI y sus aliados.

En los últimos 24 años ningún presidente había llegado con una bancada tan importante en la Cámara de Diputados como la que tendrá López Obrador. De los últimos cuatro presidentes, Ernesto Zedillo fue el que tuvo una bancada más nutrida en San Lázaro con 300 diputados que equivalían a 60% de la asamblea y 61 senadores que representaban 47 por ciento. Se espera que para la siguiente legislatura Morena, PT y PES tengan entre 256 y 291 escaños en San Lázaro.

Al respecto, Alberto Aziz Nassif, profesor e investigador del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, expuso que el triunfo de López Obrador no le garantiza una mayoría absoluta en el Congreso, donde habrá un reacomodo de las fuerzas políticas.

Destacó que el PRD y MC deberán decidir si continúan su alianza con el PAN o vuelven a sus orígenes de izquierda y se vinculan con Morena, la bancada del nuevo gobierno.

Con la oposición —PAN y PRI— Morena también tendrá que negociar, opinó el experto en temas de democracia.

Recordó que desde 1997 ninguno de los presidentes ha tenido mayoría absoluta en las cámaras de Senadores y Diputados. “Ha tenido que construir esas mayorías a través de alianzas, de convenios y de pactos”, indicó, y puso como ejemplo el Pacto por México, al que convocó el presidente Enrique Peña Nieto, que se firmó en el 2012, cuando se unieron las bancadas del PAN, PRI y PRD, principalmente, para impulsar una agenda de reformas estructurales.

En entrevista, el experto comentó que en el nuevo gobierno no habría la posibilidad de formar un gobierno de coalición, ya que fue un tema propuesto por la coalición Por México al Frente (PAN, PRD y MC),  cuya figura nunca ha sido implementada en nuestro país.

Por ello, las bancadas de Morena en el Congreso estarían obligadas a conformar alianzas con partidos afines a sus ideas, lo cual podría encontrarlo sólo en el PT, ya que su otro aliado en el proceso electoral (Encuentro Social) tiene un pensamiento distinto a Morena en temas históricos de la izquierda, por ejemplo, en el caso de los derechos para minorías.

PRI podría ser bisagra

Por su parte, Rafael Morales, politólogo y académico de la UNAM, explicó que aun cuando se perfila que Morena y sus aliados tendrán mayoría, en la próxima legislatura necesitarán de nuevas alianzas que les permitan impulsar la aprobación de la agenda de López Obrador, la cual se prevé tendrá tintes sociales.

Será obligado para Morena establecer alianzas con partidos diferentes a los de la coalición Juntos Haremos Historia, porque uno de sus aliados, el PES, está a punto de perder el registro y el otro, el PT, no representa un gran apoyo, apuntó.

Entre esas nuevas alianzas, dijo el experto, una que se ve muy probable es con el PRI, el cual se podría convertir en el partido bisagra de Morena.

“La alianza más rentable para Morena es la alianza con el PRI, hay una serie de acuerdos que se alcanzaron en la recta final de la campaña que posiblemente pudieran mantenerse por lo menos en el primer trienio del sexenio (...) Seguramente se va a mantener un acuerdo soterrado, táctico con el PRI”.

Al interior del Congreso, mencionó, aún no se puede hablar de una oposición fuerte, primero por la cantidad de legisladores que se prevé obtendrán los otros partidos y luego por las fracturas internas a las que se enfrentarán institutos políticos como Acción Nacional.